Opinión Pulso, 26 de mayo de 2014

Bergoeing: «La carga tributaria chilena hay que subirla para elevar las garantías sociales»

Raphael Bergoeing Vela |

Incluso si no hubiese una reforma a la educación, plantea el ex superintendente de Bancos.

por O. Bustamante y P. Poblete

¿Valida la noción de que hoy el principal problema de Chile es la desigualdad?
Efectivamente la desigualdad, entendida en un sentido amplio -que no es lo mismo que equidad-, el balance de oportunidades, es sino el principal, uno de los dos o tres principales problemas del país. En ese contexto entiendo que para poder mejorar a los de abajo necesitas recursos y esos recursos hay que sacarlos de alguna parte, y lo que el gobierno está planteando es sacarles a los de arriba. Pero para que sacarles a los de arriba, de manera tal de mejorarles la educación a los de abajo funcione, lo más importante no es la reforma tributaria, sino que el uso de los recursos, lo que está asociado a educación. Por lo tanto, me preocupa mucho más el impacto a 20 años que tenga la reforma educacional que la reforma tributaria.

Hay quienes consideran que antes que la desigualdad, el principal problema de Chile sigue siendo la pobreza.
Son partes de un todo. Chile tiene aún enormes desafíos en materia de pobreza, pero entiendo que equidad a través de mayor igualdad implica mejorar oportunidades y eso significa subir el piso y al mismo tiempo acercar y juntar. Además, hemos llegado a un nivel de empoderamiento de la sociedad en que el tema de la desigualdad se puede transformar en una fuente de inestabilidad potencial que impida que el país siga avanzado en materia de crecimiento económico, y que podría ser la inflación del siglo XXI, la inflación del discurso, del grito, que impida que las inversiones estén dispuestas al largo plazo. Con el éxito viene la responsabilidad, y Chile hoy no puede eludir la responsabilidad de asumir el desafío que le impone una sociedad más igualitaria, cuando tenemos un escenario de desigualdad de ingresos y oportunidades entre los peores del mundo.

Usted formó parte del gobierno de centroderecha. ¿Cómo se debe hacer cargo ese mundo de este desafío?
Si Chile ha logrado llegar donde está, es porque la Concertación tuvo la sapiencia de perfeccionar lo que recibió, cambiando lo que no le pareció y manteniendo lo que sí consideró bien. Con ello, lograron apropiarse de una manera de impulsar el crecimiento económico que ha terminado siendo provechosa. Si eso fue así, ahora la centroderecha tiene que construir aceptando la otra parte. La grandeza de este otro conglomerado político consiste en replicar lo que hizo la Concertación en los ‘90 y 2000, apropiándose -en el buen sentido de la palabra- de un discurso suficientemente sensible ante la desigualdad, que sea complementario de aquellas otras políticas que permiten avanzar. El reto político de nuestro tiempo -para la centroderecha y la Nueva Mayoría- es combinar dinamismo económico con mayor equidad.

¿La reforma tributaria que se ha planteado cumple con ese reto?
Si me dicen que no habrá reforma educacional, igual creo que la reforma tributaria sigue teniendo justificación. La carga tributaria chilena hay que subirla para aumentar las garantías sociales, pensando en un piso mayor para que la sociedad tenga mayores oportunidades. Tenemos que hacernos cargo del problema de falta de oportunidades, porque poseemos más de US$20 mil (de ingreso per cápita). Creo que la reforma tributaria, al final del día, va en la dirección correcta, y dejo a los expertos la discusión de si hay que eliminar el FUT o si hay maneras para perfeccionarlo. Eso no significa que hay aprensiones, preocupaciones y críticas a cómo se ha llevado el debate, que considero muy válidas.

¿Y comparte algunas de las aprensiones de sus colegas sobre los efectos que puede generar?
Obviamente hay una preocupación que tiene que ver con que si el instrumento que utilizamos para financiar la reforma educacional es el equivocado, podemos terminar generando costos que impidan resolver el problema. Por eso se requiere información y tiempo para hacer una evaluación adecuada. Mi preocupación puntual sobre la reforma tributaria hoy es cómo se lleva el debate. Dada la complejidad e importancia del tema, me parece que no respetar los códigos técnicos que exigen que haya suficiente información y tiempo para la discusión, apunta a la visión equivocada y perjudica el proceso.

¿A qué se refiere, por ejemplo?
Al FUT.

¿En qué sentido?
Si la postura es decir que no se puede seguir con el FUT porque siempre va a haber un hoyo suficientemente grande para justificar eliminarlo, bueno, explíquenme quiénes son los que están evadiendo. Quiero saber qué, cuánto, cómo, dónde, durante cuánto tiempo…no me sirve que alguien haya visto dos días un dato del año 2007.

¿Se considera un economista de centroderecha?
No, para nada. Tuve bastante conflicto interno -hasta el día de hoy- con ser parte de un gobierno de centroderecha, lo que no significa que no estoy muy orgulloso y agradecido de haber trabajado en él. Me defino como un economista liberal-igualitario (risas).

Pero tampoco se inscribiría en el otro lado…
La verdad es que no. Participar activamente en política de una manera distinta a hacerlo desde la política pública no es algo que me interese.

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