Opinión La Segunda, 7 de marzo de 2017

La fractura de la Nueva Mayoría

Sylvia Eyzaguirre T. |

Una vez más las divergencias entre el Partido Comunista (PC) y la Democracia Cristiana (DC) se toman la palestra.

Las bulladas diferencias entre estos partidos hacen pensar que ahí radica el principal problema de la Nueva Mayoría, que no logra ponerse de acuerdo en un programa político. Sin embargo, la principal fractura de esta coalición no está entre los partidos que la componen, en particular entre la DC y el PC. De ser así, la solución resultaría bastante obvia, a saber, prescindir de uno de los partidos en conflicto. Más bien la fractura de la Nueva Mayoría se encuentra al interior de cada partido político, y precisamente allí radica su mayor dificultad.

La recuperación y reconstrucción de la democracia fue el proyecto común de los partidos y de la coalición de centroizquierda, pero la consolidación de la democracia, un cuarto de siglo después, ha traído nuevos desafíos, que han generado diferencias importantes al interior de los partidos. Estas diferencias fueron notorias durante el último período de la Concertación y se han exacerbado en la Nueva Mayoría.

Tanto la Democracia Cristiana (DC), como el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Socialista (PS) están fracturados. La DC tiene entre sus filas un grupo no menor de parlamentarios cuyo pensamiento en nada difiere de las posturas más radicales de izquierda dentro de la coalición. Asimismo, al interior del PS y PPD existen fracciones de izquierda moderada que creen en la socialdemocracia, en la política de los acuerdos, que valoran los avances logrados durante los gobiernos de la Concertación, y otras fracciones más radicales, que reniegan de la Concertación, de la política de los acuerdos, y parecen más cercanos al PC que a las fracciones moderadas de sus propios partidos.

El problema que enfrenta esta coalición no es trivial. ¿Cómo proyectar una coalición cuyos núcleos se encuentran ideológicamente fracturados? ¿Qué proyecto político puede consensuar esta coalición, si no logran ponerse de acuerdo, incluso al interior de los mismos partidos, sobre los fundamentos de su ideario político? Un proyecto país de centroizquierda de largo plazo exige definiciones que, en el corto plazo, pueden parecer costosas. Sin esta definición resulta difícil que esta coalición pueda proyectarse de forma exitosa en el tiempo, pues los principales enemigos de la Nueva Mayoría están hoy dentro de la Nueva Mayoría.

Lamentablemente, hoy se observa un interés mayor por definir al candidato presidencial más idóneo para retener el poder, que definir el rumbo que tomará esta coalición y los partidos que la componen. Al parecer, Orwell tenía razón cuando afirmaba que el "poder no es un medio, sino un fin en sí mismo".

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