Opinión La Tercera, 10 de febrero de 2017

Liceos de excelencia: traje a la medida

Sylvia Eyzaguirre T. |

El Ministerio de Educación (Mineduc) ha decidido, de forma arbitraria, no solo prohibir la creación de nuevos liceos de excelencia, sino también no reconocer como tal a los establecimientos que hoy ya gozan de dicha calidad entre la comunidad.

Es arbitraria su forma de actuar, porque establece criterios nuevos, que no están contemplados en la ley, torciendo su espíritu y con ello pasando a llevar a las instituciones democráticas y a todos los que bajo ellas no regimos.

Más allá de los gustos personales, argumentos racionales y la evidencia empírica sobre los liceos de excelencia (que incluye no solo a los liceos de excelencia académica, sino también a los conservatorios de música, danza, escuelas deportivas de alto rendimiento, etc.), la actual ley de Inclusión permite la existencia de dichos establecimientos y establece una serie de exigencias para quienes deseen implementar el proceso de selección especial, entre ellas, que cuenten con una trayectoria y prestigio.

El Mineduc haciendo uso y abuso de sus atribuciones, estableció en el reglamento que "trayectoria y prestigio" se considerará una existencia de al menos 30 años, es decir, todos aquellos conservatorios de música o danza, liceos de excelencia deportiva, colegios de excelencia académica que tengan menos de 30 años de existencia, que es el caso de varios Liceos Bicentenario, no serán considerados liceos de excelencia y, por ende, no podrán seleccionar a sus estudiantes en función de su talento. ¿Tiene sentido un liceo de alto rendimiento deportivo, si no puede seleccionar a sus alumnos en función de sus talentos? ¿Tiene sentido un Conservatorio de música, si no puede seleccionar a sus estudiantes por sus méritos o talentos a partir de los 12 años?

Es evidente que no y por eso los liceos deportivos de alto rendimiento, así como los conservatorios de danza y música en todo el mundo seleccionan a sus estudiantes a partir de cierta edad en función de sus talentos y méritos.

¿Qué pasará con este tipo de establecimientos, si tienen menos de 30 años de existencia? ¿Por qué un colegio que goza de prestigio y tiene una trayectoria de 10 años ofreciendo un proyecto educativo de alta exigencia, que es valorado por los padres, no puede ser considerado un Liceo de Excelencia, si ya la comunidad lo reconoce como tal? ¿Habrá incentivos para abrir nuevos conservatorios de música en regiones o liceos de talentos deportivos o liceos de excelencia académica, si para poder llevar adelante el proyecto educativo se deben esperar 30 años?

La excelencia no es un certificado que lo otorgue una ley; son las personas, la comunidad, quienes reconocen la excelencia, es una construcción colectiva al margen de las voluntades del Estado y de los gobernantes de turno. Los liceos de excelencia, así como lo establece la ley, no son los liceos emblemáticos o liceos históricos. Lo que define a los liceos de excelencia no es ni su tradición, ni su historia, sino su excelencia. Al poner una barrera de 30 años de existencia, pero sólo tres años de buenos resultados, el Mineduc de forma unilateral y sesgada, a espaldas de la ciudadanía y de sus instituciones republicanas, determinó que la historia debe pesar más que la excelencia.

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