Opinión El Mostrador, 22 de julio de 2014

Lucro en Educación

Sylvia Eyzaguirre T. |

Existe relativo consenso en los desafíos que tiene nuestro país en materia de educación, a saber, avanzar en calidad, equidad e inclusión social. Las políticas que más impacto tendrían sobre estos ámbitos, considerando el contexto nacional, son aquellas relativas a la educación parvularia, profesión docente, liderazgo directivo, financiamiento e institucionalidad de la educación pública. A pesar de la urgencia de avanzar en cada uno de estos frentes, el Gobierno decidió priorizar, entre otros, el fin al lucro. ¿Es esta decisión acertada?

En primer lugar, debemos aclarar que no existe evidencia robusta que permita afirmar que el lucro perjudica a la calidad de la educación, así como tampoco que la beneficie. Tanto en la evidencia internacional como nacional disponible no se encuentra un impacto negativo del lucro en calidad. En segundo lugar, tampoco hay evidencia de que el lucro perjudique a la integración social. La evidencia para Chile indica que los colegios particulares subvencionados con fines de lucro son considerablemente más integrados socialmente que los sin fines de lucro. Un tercer aspecto tiene relación con la diversidad de proyectos educativos. El sector con fines de lucro aporta diversidad al sistema, pues logra romper el duopolio entre Iglesia y Estado. Ahora bien, es legítimo por razones ideológicas oponerse al lucro en educación, pero es fundamental para el debate sincerar los argumentos, de lo contrario, corremos el riesgo de prohibir algo por las razones equivocadas.

Reconociendo que la demanda por terminar con el lucro responde a una cuestión de principios, cabe revisar la envergadura del asunto, ella nos podrá orientar respecto de su prioridad y de la forma de abordarla.

Actualmente, el 32% de los establecimientos escolares que reciben subvención están organizados como sociedades comerciales y abarcan a 36% de la matrícula escolar. Del hecho de que estos proyectos educativos estén organizados como sociedades comerciales no se sigue necesariamente que sea efectivo que persigan fines de lucro, de manera que para evaluar el impacto del lucro necesitamos saber cuántos de estos establecimientos efectivamente lucran y cuánto es el margen de lucro. Con lucro no estamos entendiendo ganancias abusivas, sino los excedentes que son retirados del proyecto educativo como ganancia de los sostenedores.

¿CUÁNTOS ESTABLECIMIENTOS CON FINES DE LUCRO EFECTIVAMENTE LUCRARON EN 2012?

En el sector con fines de lucro observamos que 55% de los establecimientos, que abarca a 61% de la matrícula, reportaron excedentes en 2012, esto equivale a 18% de los colegios y 22% de la matrícula del sector subvencionado. Ahora bien, es importante aclarar que “excedente” no es sinónimo de lucro. Excedentes son los recursos que no se gastaron en un año escolar y estos sólo se convierten en lucro en la medida que son retirados del proyecto educativo como ganancia de los dueños. Lamentablemente, no sabemos qué porcentaje de estos establecimientos efectivamente retiró utilidades, pero sí sabemos que no pudo haber sido más de un 18% de los colegios que reciben subvención del Estado.

Dicho esto, resulta difícil pensar que el total de establecimientos haya lucrado, pues la evidencia nos indica que en todos los tipos de sostenedores se reportaron establecimientos con excedentes. En 2012, 31% de los establecimientos municipales y 43% de los colegios sin fines de lucro, que abarcan una matrícula de 26% y 55%, respectivamente, reportaron excedentes.

Respecto del sector municipal, es sabido que los municipios no distribuyen de forma homogénea sus recursos entre sus establecimientos, de manera que los excedentes de unos establecimientos se utilizan para financiar los déficits de otros. Es por esta razón que conviene analizar la existencia de excedentes entre municipios y no a nivel de sus escuelas. Según la información del SINIM (2011), 49% de los municipios obtuvieron excedentes en educación el año 2011, que comprende a 48% de la matrícula municipal.

¿CUÁNTO ES EL MARGEN DE LUCRO?

El total de excedentes reportado el año 2012 en el sector subvencionado fue $141.528 millones (pesos julio 2014), equivalente a 256 millones de dólares (dólar 2014). De este total, 31% corresponde al sector municipal, 52% al sector particular subvencionado con lucro y 17% al sin fines de lucro.

Ahora bien, estos porcentajes sólo nos muestran cómo el total de excedentes se distribuye entre los distintos tipos de sostenedor. Pero dado que el número de colegios por tipo de sostenedor varía de forma importante, no informa sobre qué tipo de colegios son los que obtienen más excedentes. Para ello, debemos dividir el monto total de excedentes por tipo de sostenedor por el número de colegios de ese tipo de sostenedor que reportó tener excedentes. Así, los colegios sin fines de lucro tienen en promedio 99 mil dólares anuales de excedentes por establecimiento, mientras que los con fines de lucro y municipales tienen un promedio de 54 y 51 mil dólares anuales.

Dado que los excedentes no sólo están en estricta relación con el número de colegios, sino también con el número de alumnos, debemos ver cómo se distribuyen estos según la matrícula. Si dividimos el total de excedentes para cada sector por el número de estudiantes que asiste a establecimientos con excedentes, notamos que los establecimientos municipales con excedentes obtienen, en promedio, el mayor excedente por alumno (255 dólares anuales), considerablemente mayor al excedente que obtienen los colegios con y sin fines de lucro (183 y 134 dólares anuales).

Como mencionamos anteriormente, la estimación de excedentes por establecimiento en el sector municipal no es adecuada por la forma en que los municipios distribuyen sus recursos entre las escuelas. Por eso repetimos este ejercicio ahora sólo a nivel de municipios. Según el SINIM, en 2011 el total acumulado de excedentes en educación fue de 46.169.515.265 (pesos 2014), equivalente a 83 millones y medio de dólares. Si dividimos estos excedentes por la matrícula de dichos municipios, obtenemos que el excedente promedio por alumno es de 123 dólares anuales, inferior al promedio que se observa en el sector particular.

Qué porcentaje de los excedentes del sector con fines de lucro son retirados como utilidades y qué porcentaje es invertido en el proyecto educativo es una información que no poseemos. Es difícil pensar que todos los excedentes del sector con fines de lucro se retiran como lucro, pues, como hemos visto, tanto el sector municipal como el sector sin fines de lucro obtienen excedentes que son reinvertidos en sus proyectos educativos. Con todo, el máximo posible de retiro de utilidades son 133 millones de dólares, que corresponde a un 2% de la subvención escolar o a un 24% de lo recaudado con el financiamiento compartido.

Pueden existir otras vías para retirar utilidades de los proyectos educativos, pero dado que el lucro en educación es legal, es razonable pensar que el grueso del lucro sea a través del retiro de excedentes. Si consideramos que el máximo posible de retiro de utilidades para el año 2012 correspondió a un 2% de los recursos que entrega el Estado vía subvención o a un 24% de lo recaudado vía financiamiento compartido, cabe preguntarse si el Gobierno no empezó por los pelos de la cola en vez de atacar el hueso.

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