Opinión La Segunda, 17 de octubre de 2017

¿Maldita tómbola?

Sylvia Eyzaguirre T. |

Es evidente que la selección de los colegios se opone a la libertad de elección de los padres"

Se ha instalado en el imaginario colectivo que el nuevo sistema de admisión escolar atenta contra la libertad de elección de los padres. Sin embargo, esto es falso. Si se trata de resguardar las preferencias de las familias, nada mejor que el nuevo sistema.

¿Qué ventajas tiene este nuevo sistema? Primero, entrega mucha más información sobre cada uno de los establecimientos escolares, ayudando a los padres a tomar una decisión más informada. Segundo, facilita la postulación de los padres a los colegios, pues ahora los padres no tienen necesariamente que ir a cada uno de los colegios que desean postular, sino que pueden postular a todos los colegios que deseen a través de una plataforma online. Por cierto, el nuevo sistema también permite que los padres visiten los colegios, se entrevisten con los directores y postulen en el mismo colegio, pero la postulación en línea sin duda facilita el proceso y hace menos costoso postular a más colegios. Tercero, este sistema optimiza la preferencia de las familias a la hora de asignar los colegios; busca la mejor combinación posible donde la mayor cantidad de niños queda en uno de sus colegios favoritos.

Veamos un ejemplo concreto. Si el colegio A y B tienen cada uno una vacante y postulan Juanito y Pedro a ambos colegios. Juanito postula en primer lugar al colegio A y en segundo lugar al colegio B, mientras que Pedro postula en primer lugar al colegio B y en segundo lugar al colegio A. Si cada colegio selecciona aleatoriamente, entonces Juanito y Pedro tienen 50% de posibilidades de quedar en el colegio de su primera preferencia. ¿Qué pasaría si en este caso aplicamos el sistema centralizado? Aquí no existiría la posibilidad de que Juanito y Pedro no quedaran en su primera preferencia, porque este sistema al ser inteligente y centralizar la información intercambia a ambos niños de colegio mejorando sus opciones en función de sus preferencias.

Se reclama, sin embargo, que con este sistema no todos los niños quedan en sus colegios favoritos. Es cierto; este sistema no asegura que todos queden en su primera preferencia, pues es imposible satisfacer la demanda cuando es más alta que la oferta. Si hay trescientos postulantes a cien vacantes, necesariamente doscientos quedan fuera. La diferencia radica en que con este nuevo sistema todos los postulantes tienen la misma posibilidad de quedar, mientras que antes no.

Resulta curioso que quienes dicen querer defender la libertad de elección de los padres defiendan al mismo tiempo la posibilidad de seleccionar de los colegios. Es evidente que la selección de los colegios se opone a la libertad de elección de los padres y que la maldita tómbola, como algunos la llaman, en los hechos es su mejor aliada.

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