Opinión La Tercera Domingo 7 de junio de 2020

Miremos al futuro

Sylvia Eyzaguirre T. |
Foto: William Rojas

Angela Merkel y Emmanuel Macron llegaron a un acuerdo inédito para el rescate político, social y económico de la Unión Europea.

El plan franco-alemán consiste en un fondo de 750 mil millones de euros, de los cuales 500 mil millones serían entregados en forma de subsidios a los países miembros y el resto en forma de créditos. El objetivo de este endeudamiento inédito es sortear la crisis social que producirá la recesión económica y con ello proteger el proyecto político de la Unión Europea. La deuda se comenzará a pagar recién en ocho años más, cuando la recuperación haya sido total, y se terminará de pagar en 2058. De los fondos comprometidos, 310 mil millones serán invertidos en la transición verde y digital de la economía europea. Estas medidas van mucho más allá de la coyuntura sanitaria y de la crisis económica, son una apuesta por el futuro de la Unión Europea, cuyo horizonte son los próximos 30 años. Por supuesto, la negociación que se viene ahora con los 27 países miembros no será fácil. Mientras los países nórdicos prefieren una política de austeridad, los países del sur consideran que es el momento de gastar. Será complejo conciliar ambas posiciones, las negociaciones serán duras, pero es altamente probable que en pocas semanas logren dicho acuerdo, pues cuentan con tres elementos claves para el éxito: un plan, un líder y voluntad política de los países miembros.

Resulta lamentable que en Chile, un país de solo 18 millones de habitantes, las fuerzas políticas no puedan ponerse de acuerdo para enfrentar la crisis económica y menos todavía en un plan de futuro para recuperar la paz social. Los populismos brotan por doquier, unos proponen condonar la deuda del Crédito con Aval del Estado (CAE) mientras más de 180 mil niños hoy se encuentran excluidos del sistema escolar y abandonados por el Estado; otros proponen extender el posnatal, una política regresiva que entrega más recursos a quienes tienen más dinero, mientras las mujeres con niños recién nacidos que viven bajo la línea de la pobreza reciben cerca de trece mil pesos mensuales. Algunos quieren esperar hasta tener una nueva Constitución, pues creen que ella dará las respuestas a las necesidades de Chile. Sin duda una nueva Constitución puede contribuir simbólicamente a un nuevo pacto social, pero no debemos confundirnos, las medidas que Chile hoy necesita son políticas, no constitucionales.

La actual crisis nos ofrece la oportunidad de mirar hacia el futuro y apostar por él. Tal vez, al igual que la Unión Europea, deberíamos elaborar un plan que permita endeudarnos de forma responsable e inyectar los recursos necesarios para enfrentar la megasequía que nos afecta, la conversión de nuestra economía para hacerla sustentable, el déficit en investigación, innovación y capital humano, y erradicar la pobreza, especialmente en los niños que son el grupo más vulnerable del país.

En 1990, la República Federal Alemana tuvo que tomar una decisión respecto de la tasa de cambio entre las monedas de las dos Alemanias para la unidad monetaria. Los criterios económicos para que la tasa no fuera 1:1 eran técnicamente impecables, pero arriesgaban el proyecto político de la unificación alemana. Primó el interés de la nación por sobre los criterios económicos. ¿Tendrán nuestros políticos la voluntad política para ampliar el horizonte y mirar de frente el futuro de Chile?

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