Opinión Diarios regionales, 2 y 4 de noviembre de 2014

¿Necesitamos carreras tan largas?

Sylvia Eyzaguirre T. | Loreto Cox A. |

La educación superior en Chile es de las más caras del mundo. Esto se genera, por un lado, porque los aranceles son altos, y, por otro, porque nuestras carreras son muy largas. Chile tiene el promedio de años de titulación de carreras universitarias más alto de la OCDE. Mientras un joven chileno se demora en promedio 6,3 años en titularse de una carrera universitaria, en los países de la OCDE esto demora 4,3 años, o sea 2 años menos.

Si miramos las carreras profesionales con más titulados, observamos que su duración efectiva es aún mayor que el promedio del país. Por ejemplo, Ingeniería Forestal y Derecho duran en promedio 9 años, mientras que las Ingenierías Civiles, Veterinaria y Agronomía superan los 8 años.

La excesiva duración de las carreras conlleva muchos efectos negativos, como elevar los costos de la formación y retardar la inserción laboral. Este problema genera desigualdad, pues afecta de forma más aguda a los jóvenes de menores ingresos. Además, las carreras largas fomentan la deserción, pues los jóvenes se desmotivan con tantos años de estudio por delante (especialmente cuando los estudios tienen poco contenido práctico).

Es por esto que muchos países han optado por acortar sus carreras, siendo Europa el caso ejemplar. Surge, entonces, la pregunta: ¿a qué responde la excesiva duración de nuestras carreras en comparación a otros países, incluidos aquellos de ingreso similar? ¿Implica esta mayor duración más calidad?, ¿es deseable para la sociedad ofrecer la actual combinación de calidad y largo de carreras?

Un argumento corriente para justificar las carreras largas es la deficitaria formación escolar. Si bien es cierto que la calidad de nuestra educación escolar es inferior a la de los países de la OCDE, también vemos que países similares al nuestro, por ejemplo Méjico, resuelven este problema sin alargar sus carreras. Además, si influyera la formación escolar, observaríamos diferencias de duración entre las instituciones que reciben alumnos de mayor y menor rendimiento, pero no es el caso.

Es fundamental avanzar en acortar las carreras para reducir los costos económicos y sociales asociados. Esto requiere del apoyo del Estado, pero será imposible sin un esfuerzo de modernización por parte de las universidades.


Esta columna fue publicada en los siguientes diarios regionales:

http://www.australosorno.cl/impresa/2014/11/02/full/30/
http://www.australvaldivia.cl/impresa/2014/11/04/full/8/
http://www.mercurioantofagasta.cl/impresa/2014/11/04/full/8/
http://www.mercuriocalama.cl/impresa/2014/11/02/full/30/
http://www.cronicachillan.cl/impresa/2014/11/04/full/8/
http://www.australtemuco.cl/impresa/2014/11/04/full/8/
http://www.elsur.cl/impresa/2014/11/02/full/27/


 

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