Opinión OPINIÓN / La Tercera Lunes 28 de octubre de 2019

Parar la oreja

Sylvia Eyzaguirre T. |
Foto: La Tercera

Es importante no confundirse. El malestar es transversal y la crisis política profunda. En un momento como este es necesario detenerse, dejar el oportunismo mezquino, bajar las consignas y parar la oreja.

Las encuestas se encuentran desprestigiadas, pero son un mejor instrumento para interpretar la opinión pública que el mero olfato. Los resultados de la última encuesta Cadem entregan algunas pistas y ponen un manto de dudas sobre varias de las tesis que circulan. Primero, la encuesta nos dice que la ciudadanía no se encuentra polarizada. A diferencia de lo que pasó durante la década del 70, las manifestaciones sociales de estos días no reflejan una polarización ciudadana. La encuesta revela que el 39% de los encuestados participó en una movilización, marcha o caceroleo. ¿Quiénes son estas personas? Un grupo altamente heterogéneo, tanto en edad, como en clase social y posición política, aunque se observa una mayor presencia de personas entre 18 y 34 años, de clase social alta y tendencia política de izquierda.

En segundo lugar, la encuesta nos sugiere que el motivo de las manifestaciones se debe a un descontento social generalizado. Las razones con mayor adhesión son el descontento social, la calidad y costo de la vida, delincuencia y vandalismo, y malos políticos. En esta línea, las principales medidas que debiera promover el gobierno son: cambios sociales, mejorar las pensiones y AFP, mejorar la salud y precios de medicamentos, y mejorar sueldos, entre otros.

En tercer lugar, la encuesta sugiere que este malestar no refleja solo una crisis del gobierno, sino que esta es más profunda y compete a toda la clase política. El 78% desaprueba la forma en que el Presidente está conduciendo el gobierno y 14% lo aprueba. Su aprobación es transversalmente baja, aunque con mayor énfasis en los jóvenes, en la clase baja y en quienes tienen tendencia política de izquierda. Las principales críticas se concentran en el mal manejo de las protestas y la mala gestión en general de su gobierno. El rechazo a su gabinete es aún mayor, con 80% de rechazo y solo 11% de apoyo, acercándose a los niveles más altos de rechazo registrados que tuvieron lugar a mediados de 2016 durante el segundo gobierno de Bachelet. Pero esta caída en la popularidad del gobierno no ha sido capitalizada por la oposición. Los parlamentarios del FA y Chile Vamos se encuentran igualados en rechazo y aceptación, punteando la lista con solo 16% de aprobación. A continuación, vienen los parlamentarios del PPD con 13%, los del PC y DC con 12% y los del PS con 11%.

La violencia es ampliamente rechazada como forma de manifestación. El 90% rechaza el uso de la violencia y destrucción de la propiedad pública y privada como forma de manifestación o protesta.

Es importante no confundirse. El malestar es transversal y la crisis política profunda. En un momento como este es necesario detenerse, dejar el oportunismo mezquino, bajar las consignas y parar la oreja. La gente ha demostrado que le da cancha, tiro y lado a nuestros políticos. Llegó la hora de reaccionar. El cambio de gabinete es una primera señal de que el gobierno ha empezado a escuchar. Es de esperar que la oposición haga también lo suyo.

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