Opinión La Tercera Domingo 5 de junio de 2022

Tanto por tan poco

Sylvia Eyzaguirre T. |
Foto: William Rojas

Nos jugamos tanto en este nuevo texto constitucional y la elite política de izquierda se está conformando con tan poco.

Qué rabia e impotencia da haber esperado tanto tiempo para tener una nueva y mejor Constitución, para ahora contentarse con este “mamarracho”. Soy uno de los más de siete millones de chilenos que el 25 de octubre de 2020 votó con esperanza por el Apruebo y hoy no logro entender cómo tantos políticos de izquierda, que entienden la importancia de la Constitución, estén apoyando el actual texto conociendo sus enormes defectos. Si uno revisa las declaraciones, cuesta encontrar una que defienda la calidad del nuevo texto, más allá por supuesto de los propios convencionales.

El Presidente Boric, el 14 de marzo, en referencia a la nueva Constitución dijo que “cualquier resultado será mejor que una escrita por cuatro generales”. ¿Este es el estándar que le vamos a pedir a las reglas que regulan la convivencia nacional? Precisamente él, que luchó por una nueva Constitución, hoy, ad portas de un nuevo texto constitucional se conforma con tan poco. Pero no es el único, ayer sábado 4 de junio Paulina Vodanovic, candidata a presidente del Partido Socialista, declaró que “un Estado social y democrático de derechos es suficiente para aprobar la Constitución, lo demás es perfectible”. Un político, pero sobre todo un presidente de partido, sabe lo importante que es para el buen funcionamiento de la democracia el régimen político, ¿cómo vamos a perfeccionar el actual régimen político, cuyo diseño concentra el poder en la Cámara de Diputados, debilitando los controles y contrapesos, si el nuevo texto exige un quorum de 2/3 para su modificación o ratificado por un referéndum de no contarse con dicho quorum? ¿Acaso sabrá el costo social que conlleva implementar reformas que pueden terminar siendo perjudiciales a la propia población?

Nuestro ministro de Hacienda (y digo nuestro porque es el ministro de Hacienda de todos los chilenos), Mario Marcel, no se queda atrás. En una entrevista como ministro de Estado, dijo el 1 de junio a título de personal (como si la entrevista fuera a Mario y no al ministro de Hacienda) que votaría Apruebo, porque, entre otras cosas, el proceso constitucional ha sido capaz de ir recogiendo muchas aspiraciones de los chilenos y confía que “muchas de las cosas que puedan quedar pendientes se van a resolver con las normas transitorias”. Si uno revisa las encuestas, que por imperfectas que sean son el único instrumento más allá de la bola de cristal para conocer la opinión ciudadana, observa que la plurinacionalidad, la eliminación del Senado, el aborto libre, la politización del sistema judicial, los aportes basales a la educación estatal, el derecho a huelga por motivos incluso ajenos a la empresa (que hasta donde sé no existe en ninguna Constitución), el no reconocimiento de los derechos humanos como límite a la autonomía de los Estados, el fin de la libertad de enseñanza, la priorización de los países de la región para el comercio, y podría seguir eternamente, no están dentro de las aspiraciones de los chilenos.

En función de las encuestas uno podría decir que las aspiraciones de los chilenos van por más y mejores prestaciones sociales, algo difícil de cumplir si no se moderniza en serio el Estado, y mayor seguridad, aspecto que difícilmente se logrará con el nuevo texto Constitucional, por la politización del sistema judicial y la falta de instrumentos que entrega al gobierno para resguardar el orden.

Nos jugamos tanto en este nuevo texto constitucional y la elite política de izquierda se está conformando con tan poco. Es de esperar que los chilenos seamos más ambiciosos y el 4 de septiembre optemos por más y mejor.

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