Opinión El Mercurio, 15/5/2011

Tendencias de la economía y oportunidades para Chile

Vittorio Corbo |

La Gran Recesión Mundial del 2008-2009 significó una pausa en el período de mayor crecimiento del ingreso per cápita del mundo que se recuerde, y que se inició con el período de posguerra. Este crecimiento fue impulsado por la globalización que siguió a la reducción de barreras al movimiento de bienes, servicios, personas, negocios e ideas y por los avances en la tecnología de la información, las comunicaciones y el transporte.

Los países en desarrollo no han estado ajenos a este progreso, y hay elementos comunes en las políticas de aquellos que más han avanzado.

Aunque en esto no hay recetas únicas, sí sabemos de políticas e instituciones que son más amigables al crecimiento: un manejo prudente de la macroeconomía y de la regulación y supervisión del sector financiero; evitar políticas populistas que afecten al empleo, el ahorro y la inversión; reducir barreras al comercio de bienes y servicios y a la inversión extranjera; crear y fortalecer instituciones que promuevan el desarrollo de una economía de mercado competitiva; lograr una razonable estabilidad política e inclusión social, y conseguir un nivel adecuado de capital humano y de infraestructura. Entre las economías en desarrollo, la lista de países que se han movido en esta dirección es cada vez más larga, y los casos más notables son China, India y los países del Este de Asia y de Europa Central y del Este.

Dado el aún muy bajo nivel de ingreso per cápita de China e India y su continuo avance en remover obstáculos al crecimiento, ambos países pueden ser capaces de sostener altas tasas de desarrollo, por sobre el 8% al año, por un período prolongado. Este crecimiento, dada la etapa de desarrollo en la que ambos se encuentran, es muy demandante de productos primarios, especialmente metales, lo que sugiere un escenario futuro auspicioso para sus precios de tendencia.

A pesar de este favorable escenario para Chile, el reto es avanzar en remover los obstáculos internos para poder crecer a tasas que nos permitan llegar a ser un país desarrollado en esta década. Chile tiene factores favorables: manejo macro y regulación financiera probados y de alto nivel; está muy integrado al resto del mundo; tiene instituciones sólidas que fortalecen la competencia, el cumplimiento de los contratos y la justicia; es una sólida democracia con partidos políticos fuertes; ha logrado grandes avances en la inclusión social a través de la focalización del gasto público en los grupos más pobres de la población.

Como resultado, los indicadores sociales de Chile están entre los más altos de América Latina y de los países con similar nivel de ingreso per cápita. Desafortunadamente, la desigualdad se ha estancado en un nivel muy por sobre el promedio de los países de la OCDE, reflejo de las inequidades del sistema educacional.

Estos factores permitieron al país crecer a una tasa promedio de 7,2% en el período 1985-1997 y de un 3,4% en el período 1998-2010. Con todo, nuestro ingreso per cápita en paridad de poder de compra hoy es de sólo US$ 15 mil, un tercio del de EE.UU.: aún hay mucho espacio para seguir avanzando.

Y aunque este año lo más probable es que crezcamos más del 6%, es muy difícil sostener tasas de crecimiento superiores al 5% sin reformas importantes.

¿Dónde están las oportunidades para dar un salto sostenido en el crecimiento?

Si hay algo que no nos falta son listas con oportunidades para sostener un crecimiento más alto. Más que sugerir mi propia lista, me referiré a las propuestas de un informe reciente preparado por la OCDE, a pedido del Presidente Piñera (Mejores políticas para el desarrollo, ver nota al pie). Las recomendaciones se enfocan, principalmente, en incrementar la tasa de crecimiento de la productividad a través de: fortalecer la formación de capital humano mejorando la calidad, la equidad y la igualdad de la educación: las principales oportunidades están en mejorar la calidad de la educación básica y media que reciben el 90% de los niños chilenos que estudian en colegios municipales o particulares subvencionados, optimizando la gestión de las escuelas y la calidad de los profesores y aumentando la inversión en educación infantil temprana; fortalecer la competencia en mercados de bienes y servicios reduciendo los costos de entrada y de salida del mercado, cambiando una ley de quiebra que penaliza el emprendimiento e incrementando la eficiencia del sector público; mejorar el funcionamiento del mercado laboral para facilitar el empleo de las mujeres y de los jóvenes, y fomentar el trabajo formal y la inversión en capacitación. Para esto, la OCDE recomienda combinar flexibilidad y seguridad, ampliando la negociación colectiva a la negociación de las horas trabajadas, horas extraordinarias, turnos y beneficios sociales y así flexibilizar las relaciones laborales y, en paralelo, reducir las indemnizaciones por años de servicio y expandir el nivel de protección de los seguros de desempleo.

El impulso de las políticas de los últimos 30 años no es para siempre. Sostener altas tasas de crecimiento que mejoren la calidad de vida de todos los chilenos requiere de acción y reformas. Tenemos listas y sugerencias, ahora hay que avanzar en lograr los consensos necesarios y actuar. Mejores políticas para el desarrollo está disponible en www.oecd.org/dataoecd/41/39/47496842.pdf

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