Opinión La Tercera, 7 de septiembre de 2013

Cristián Pérez: «Es un error histórico justificar el Golpe por la vía armada de la izquierda»

Cristián Pérez I. |

En Vidas revolucionarias -libro que el investigador del CEP lanzará este lunes- se revisa la historia de los grupos revolucionarios chilenos más importantes. El autor plantea que la izquierda nunca se propuso en serio una respuesta armada al régimen militar, que los grupos nunca tuvieron capacidad de oponerse a las FF.AA. y que el único “combate” real fue el atentado a Augusto Pinochet en 1986.

por Luis Concha

El otro día hablaba con un amigo que integró el GAP (Grupo de Amigos Personales de Salvador Allende), que me decía ‘pucha que hay ex miembros del GAP ahora. Si hubiéramos tenido la mitad de ellos, no habría habido Golpe de Estado’”.

El investigador del CEP Cristián Pérez resume de esta forma cómo, según él, ha ido cambiando la percepción de la verdadera fuerza armada que tenía la izquierda chilena cuando en 1973 se produjo el Golpe Militar. Ese es el tema que aborda en su libro Vidas revolucionarias, que será presentado este lunes por el ex director del CEP Arturo Fontaine y el ex senador y presidente honorario de la Fundación Chile XXI, Carlos Ominami, donde se intenta dimensionar el desarrollo de las organizaciones paramilitares en el país.

“Esta historia intenta desmitificar, pero la única manera de hacerlo es contando esa historia”, dice Pérez, quien en su texto repasa a los grupos revolucionarios surgidos en el país en el período 1965-1990, como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). También profundiza en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), creado por Ernesto Che Guevara en Bolivia, pero que contó con apoyo y militantes chilenos.

Según el autor, aunque los grupos formados en Chile tuvieron armas y entrenamiento militar, también tuvieron “un discurso que no tenía que ver mucho con la práctica”. Esto se prolongó bajo el régimen militar, donde según el autor, “nunca hubo un convencimiento absoluto de que a Pinochet se le podía derrotar militarmente. Era derrotar a 60 mil hombres, con cañones, tanques, barcos. Eso era imposible”.

¿Qué mitos intenta derribar su libro?
Primero, los miles de cubanos que supuestamente estaban en Santiago el día del Golpe. Segundo, sostener que la izquierda chilena tenía una fuerza militar capaz de enfrentar a las FF.AA. Esas cuestiones son falsas. No fue ese el motivo por el que se dio el Golpe. Si el FPMR logró entrar dos barcos con armas en 1986, ¿cuántos podrían haber entrado bajo el gobierno de (Salvador) Allende? Por el contrario, la única vez que Allende trata temas de armas con los rusos, es cuando busca armamento soviético para el Ejército. Es quizás el único intento serio de cooptar al Ejército, y eso es institucional, lo hace Allende, lo hace (Carlos) Prats. Una versión que no he podido comprobar, pero es probable que sea cierta, es que incluso Pinochet va a La Habana y le hacen una demostración de las armas rusas.

Pero hubo agrupaciones que sí eran vistas como una amenaza por el régimen, entre ellos, el MIR o años después, el FPMR.
Sostener -como lo han dicho Roberto Ampuero u otros- que el FPMR se formó como un ejército para enfrentar a Pinochet tampoco era verdad. La política militar del PC se inicia para formar oficiales para el Ejército chileno para cuando vuelva la democracia. O el caso del MIR el día del Golpe, cuando no tiene más de 50 hombres en su fuerza central y muy pocas armas. Los hechos lo demuestran: en la mañana de ese día, el jefe militar del partido, Arturo Villavela, y el jefe de la fuerza central van a la embajada de Cuba a pedir armas, pero les dicen que no. En la embajada hay armas de guerra, pero no se las dan, hay instrucciones de no darle armas a nadie si Allende no las pide. En otro ejemplo, personeros de la izquierda chilena recorrieron Europa, fueron a los países del Este y les dijeron lo mismo. No existió en Chile una política de la izquierda internacional para hacer una revolución armada, nunca estuvo contemplado. Eso seriamente nadie lo pensó.

¿Estos movimientos carecieron de sustento político?
Antes del Golpe, los comunistas nunca estuvieron y los socialistas siempre fueron ambiguos al respecto. Esa alternativa de hacer un Chile socialista por la vía armada no existió, nunca fue viable ni real. Justificar el Golpe por eso es un error histórico. Había grupos que tenían algunas armas, eso no se puede discutir, pero su capacidad de lucha real era mínima o insignificante. No podrían combatir ni contra un regimiento. La vez que tuvieron más fuerza fueron 120 tiros por fusil, eso duraba para una hora de combate. Era irreal, era exacerbar las pasiones revolucionarias sin capacidad de respuesta. Los tres dirigentes más importantes del PS, Carlos Altamirano, Adonis Sepúlveda y Hernán del Canto, el 11 de septiembre terminan en una casa en San Miguel, y llegan en el mismo auto. Esa era la preparación que tenía el PS, no tenía capacidad para cuidar a sus máximos dirigentes.

Precisamente, al ex secretario general del PS Carlos Altamirano se le acusa de ser uno de los personajes de la época que exacerbó el clima e incitó a la violencia.
El era un político que planteaba mayor radicalidad de la política, pero cuando es secretario general del PS, en la época de Allende, es un hombre que modera la comisión política. No era el más revolucionario; era uno de los pocos que era amigo de Allende. Es bueno dejar claro que ese discurso que hace el domingo 9 en el Estadio Chile, que se dice que por ese discurso se da el Golpe, eso no es verdad. En ese discurso se extralimita y comete un error: reconoce que ha tenido contacto con marinos. Pero el Golpe ya estaba decidido, Merino no tenía otra opción, su expediente de retiro de la Armada estaba en el escritorio del ministro de Defensa. El discurso de Altamirano no tiene influencia.

Usted también aborda la situación del GAP, un grupo cuyo rol siempre generó polémica...
Había un mito de que el GAP era un ejército. Era una organización de seguridad presidencial que se forma porque la UP no confía en las fuerzas que tenían que custodiar al presidente. Y no confían porque han matado al general Schneider, entonces quienes tienen que defender a Allende no son confiables. Estos muchachos son gente joven, con poca preparación en seguridad, pero con una lealtad a toda prueba.

¿Hubo algún patrón o factor común en la conformación de estos grupos revolucionarios?
Los grupos son heterogéneos, “a la chilena”. Este es un país en el que la democracia era muy fuerte, la personalidad de Allende era muy importante, el PC no estaba por ninguna aventura. Los “elenos” son un grupo formado por el Che Guevara que en Chile forma una especie de filial. Después del Golpe, la izquierda queda destruida. El PC logra hacia los 80 constituir una fuerza paramilitar más potente, pero para llegar a esa decisión ya habían caído tres direcciones completas del partido. El MIR plantea como estrategia el enfrentamiento, pero su fuerza es limitada. Hay verborragia, un discurso que no tiene que ver con la realidad. Patria y Libertad era más potente que toda la izquierda junta.

Pero eran agrupaciones con preparación militar en Cuba y en otros países...
Desde los años 60 hasta el 73, los cubanos forman socialistas y miristas en campamentos guerrilleros. No es una preparación muy acabada. Después del Golpe, los comunistas y algunos socialistas logran formar algún contingente no muy numeroso de oficiales militares, en la perspectiva de que vuelvan a Chile a democratizar el Ejército. Esos son oficiales, ya es otra cosa, pero tienen su gran participación en Nicaragua, es ahí donde ganan, porque todas las otras son derrotas. Cuando vienen a Chile y el PC forma con ellos el Frente, actúan en condiciones de clandestinidad, en un país ocupado, no pueden andar armados, están perseguidos por fuerzas militares. Su capacidad es limitada y el atentado (a Pinochet en 1986) falla porque la selección de combatientes no es la mejor, porque no pueden usar las armas rusas.

¿Los orígenes de estos grupos fueron de carácter popular o más bien surgieron en sectores burgueses?
También es un mito. Los “elenos” son obreros, mineros, campesinos, uno que otro intelectual, pero no vienen de la burguesía. El MIR en sus orígenes más bien sí, pero después también captan a pobladores y campesinos. Los grupos de dirección en general, en el caso del MIR, son más bien de la burguesía, pero eso pasa en prácticamente todas las revoluciones. La mayoría de los dirigentes son de extracciones más bien burguesas. Fidel Castro, por nombrar uno. En el caso del Frente, yo diría que ahí es más bien gente popular.

¿Tuvieron estos grupos contactos con organizaciones populares que pudieran haber sustentado la idea de una lucha armada?
En el caso del MIR, logran captar un cierto grupo de estudiantes, que posteriormente son profesionales, una especie de burguesía, y se logran hacer fuertes en un sector de pobladores de las zonas marginales de las grandes ciudades, en especial Santiago, y en sectores campesinos mapuches de Temuco y Valdivia. El FPMR, en tanto, es la fuerza militar del PC y el contacto que ellos pudieran tener es a través del partido. Ellos tenían bastante contacto, pero no una política propia. Cuando los comandantes se rebelan, a mediados del 87, comienzan ese camino. Nada de eso es constante, no les da opción de construir algo más. Todo llega hasta ahí, lo demás son discursos grandilocuentes que no tuvieron asidero en la realidad.

¿Por qué entonces fueron perseguidos después del Golpe?
A las 3 de la tarde del 11 de septiembre, la izquierda está derrotada, toda, la de Allende, la revolucionaria, la reformista. Entonces, lo que pasa después es innecesario. Esta política contrainsurgente de exterminio no tiene sentido, porque estos grupos no tenían capacidad de oponerse a las FF.AA. Hay una serie de factores que señala que no se puede mirar esta historia como una guerra. Son algún tipo de operaciones con carácter paramilitar en una sociedad ocupada militarmente. En el PC existe esta política de rebelión popular de los años 80, y no todo el partido está convencido de que a Pinochet se le puede derrotar militarmente. Sí se usa el componente militar para apoyar manifestaciones populares, sabotear los tendidos de luz. La labor más importante del Frente fue apagar las luces. Pero las grandes operaciones son todas fracasadas.

Usted plantea que el único “combate” fue el atentado a Pinochet. ¿Hubo otro hito importante en el período?
En ese caso hay una emboscada de aniquilamiento al jefe de las fuerzas enemigas. Otro hito que también tiene sentido es la defensa del gobierno de Allende. Defienden La Moneda y logran armar una columna en Indumet (en el cordón industrial Vicuña Mackenna) y eso era difícil de hacer. Desde el Ministerio de Obras Públicas, los GAP que están ahí logran controlar una parte importante de las columnas del Ejército que venían por el lado de la Alameda.

¿Cuál es la posición actual de los ex miembros de dichos grupos?
Hay de todo. Algunos piensan que fue un error y que jamás debieron siquiera intentarlo, otros que sólo fue un juego peligroso, otros que hicieron lo que tenían que hacer y lo que correspondía en ese momento y otros que reivindican esas luchas. Los ex GAP se sienten orgullosos de haber cumplido su misión. La gente del PC también creo que tiene satisfacción. De hecho, Guillermo Teillier lo ha dicho, porque era contra una dictadura. También les afecta que se esté diciendo que fueron ellos los causantes del caos y por eso vino el Golpe. No creo que alguno de ellos piense que se pueda reeditar algún tipo de política de formación de grupos paramilitares, no conozco a ninguno que lo haya dicho.

¿Es factible que se repita alguna situación similar? Hoy se habla de organizaciones anarquistas o infiltrados en marchas estudiantiles...
Hay una exageración. El discurso del gobierno es decir que son violentistas, terroristas. Las bombas molotov se usan desde la guerra civil española y en Chile las usaron socialistas, el MIR, el FPMR, Patria y Libertad, el Comando Rolando Matus (Partido Nacional). Si no fue en los años 60-70, cuando había Guerra Fría, cuando podía estar el apoyo de Cuba, de la URSS, no va a ser ahora. No al menos en una clave de cuestionar la sociedad occidental.