Puntos de Referencia Nº 289, noviembre de 2007.

Algunas Reflexiones sobre los Problemas que Presenta el Funcionamiento del Mercado Laboral

Claudio Sapelli |

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  • Para evaluar el funcionamiento del mercado laboral se suele observar la evolución del salario real y de la desocupación. Sin embargo, es mejor mirar la razón entre empleo y la población en edad de trabajar. Cuando ello se hace emerge un panorama distinto al que se observa de analizar el desempleo. Se observa que el empleo empezó a caer en 1993 (el episodio de 1999 apenas se nota en esta serie). Alcanza su valle en 2002 y a partir de allí crece, pero no ha alcanzado aún los máximos previos. O sea, el insatisfactorio desempeño del mercado laboral comenzó a ocurrir en 1993 y todavía no ha terminado.
  • Es interesante notar que a partir de ese año comenzó a caer la participación laboral masculina. Entonces el estudio de la evolución del mercado laboral en años recientes requiere de explicaciones a dos episodios: primero, independientemente de qué lo generó, ¿por que el cambio estructural de 1993 llevó a una caída tan grande de la participación laboral masculina, en lugar de que estas personas sencillamente se reasignaran a otro sector? ¿Fue la creciente rigidez del mercado de trabajo? ¿Fueron las dudas respecto a la forma final de la regulación laboral? ¿Fue la falta de perspectivas de empleo de personas de mediana edad, con baja educación, cuyo mayor capital era el saber manejar alguna maquinaria? ¿La caída del tipo de cambio real? ¿Una combinación de ellas? El segundo aspecto que requiere análisis es la persistencia del desempleo después de la crisis de 1999. Allí las interpretaciones han sido que el problema central fue que los salarios siguieron creciendo.
  • El estudio de los flujos en lugar de los stocks puede ayudar a comprender estos fenómenos. Al respecto, puede mencionarse que la probabilidad de que una persona continúe empleada (flujo empleo-empleo) baja continuamente desde 1992 hasta 2003 y la probabilidad de que una persona pierda el empleo (flujo empleo-desempleo) aumenta continuamente desde 1993. Después de la crisis, en el año 2000, la probabilidad de encontrar empleo empieza a subir, y no a bajar (solo que la probabilidad de perderlo también sube). El aumento combinado de la probabilidad de encontrar empleo y de perderlo es propio de episodios de desempleo estructural y no tanto de desempleo agregado. ¿Será que la economía chilena ha estado en un proceso largo de cambio estructural en medio del cual ocurre la crisis de 1999? Claramente algo importante pasó: algún shock, alguna regulación, o ambos, que deterioró marcadamente el comportamiento del mercado de trabajo en los noventa.
  • Uno de los puzzles de la evidencia disponible en Chile es que la literatura económica asocia mercados laborales con alta protección al empleo, considerados habitualmente rígidos o inflexibles, con una baja ro-tación laboral. Entonces, ¿será cierto que dado que Chile muestra alta rotación, es falso que su mercado sea inflexible? Sería un grave error llegar a dicha conclusión. Cuando existe un tipo de contratos en que no hay una alta protección, cambios en esta protección hacen más atractivo el uso de estos otros contratos. En España, por ejemplo, la introducción de los contratos a plazo fijo, para flexibilizar el mercado cambió radicalmente la forma de funcionar del mercado laboral. Lo que ha pasado en Chile, en donde ya existían contratos a plazo fijo es que, al elevarse los costos de los contratos indefinidos, se bajó relativamente el costo de los contratos a plazo fijo, incrementando el número de los mismos y como consecuencia aumentando la rotación laboral. Por lo tanto, la alta rotación es una consecuencia de la inflexibilidad del régimen de contratos indefinidos.