Puntos de Referencia Nº 250, noviembre 2001

Cooperación: ¿Puede la política impulsar el desarrollo?

Enrique Barros B. |
  • El país requiere un nuevo impulso. Algunos cínicamente se podrán preguntar si vale la pena hacer ahora el intento. Si no resulta mejor esperar hasta que se produzca un cambio político mayor. Pero desde el punto de vista del bien común es un juego negativo y arriesgado, que puede resultar funesto para el país. Más bien parece llegado el momento de asentar buenas prácticas, que en el largo plazo operen en beneficio de todos. Lo que se haga para favorecer la cooperación tiende a fortalecer nuestras ventajas relativas como país.
  • La reforma al período presidencial y la coincidencia con las elecciones parlamentarias conduce a fortalecer la calidad de la gestión pública: radica el conflicto político en una elección general cada cuatro años y permite al presidente no tener otra tarea por delante que gobernar bien por un período acotado.
  • Hay aproximadamente 5.000 cargos de la exclusiva confianza del jefe de gobierno. En EE.UU. son menos de 500; en Gran Bretaña, menos de 100. Esta politización profunda se revierte en contra del propio gobierno.
  • Las incontables trabas burocráticas ex ante que las regulaciones imponen al emprendimiento tienen su causa en una cultura administrativa que se basa en la presunción de mala fe. El mayor cambio que se requiere en la administración del Estado parece ser el paso desde una ética funcionaria hacia una ética de la responsabilidad. Del mismo modo que en las relaciones privadas, lo que efectivamente hacemos unos en beneficio de otros es lo determinante del éxito, para los profesores, los policías o los médicos los estímulos deben residir en la calidad del servicio que prestan a las personas. La tarea de que el Estado cumpla con excelencia su tarea es especialmente importante en Chile, porque, desde antiguo, el Estado en forma ha sido en
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