Puntos de Referencia Nº 177, diciembre 1996.

Distribución del ingreso: Un desafío de la educación

Harald Beyer |
  • Chile ha reducido sus niveles de pobreza fuertemente en los últimos años. En 1987 un 44% de la población era pobre. En 1 994 dicha proporción había bajado a 28,5%. Hacia el año 2000 menos del 20% de la población vivirá en condiciones de pobreza.
  • Los avances en este campo han sido eclipsados por la ausencia de cambios en la distribución del ingreso de los hogares. Esta se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. Contribuye a aumentar la preocupación por este fenómeno el hecho de que, en términos comparativos, los ingresos en Chile se distribuyen muy desigualmente.
  • El principal determinante de la distribución del ingreso de los hogares son los ingresos del trabajo. Los ingresos provenientes de los activos si bien se redistribuyen muy desigualmente están lejos de definir las participaciones relativas de cada uno de los quintiles en los ingresos de los hogares.
  • Una desigual distribución de los ingresos del trabajo sugiere poner atención sobre las diferencias en la escolaridad de las personas. A pesar de que la escolaridad promedio de la fuerza de trabajo ha estado creciendo en los últimos años dichas diferencias son sustanciales. La escolaridad promedio de los ocupados del primer quintil es 7,45 años. La de los ocupados del quinto quintil es 1 2,93 años.
  • Un análisis por grupos de edad permite distinguir más claramente los efectos que sobre la distribución de ingresos tiene el aumento de la escolaridad. Dicho análisis revela el importante papel que sobre la distribución del ingreso juega la educación. La variabilidad de los ingresos de los hombres más jóvenes es mucho menor que la de los mayores. Detrás de este fenómeno parece estar la menor variabilidad en el nivel de educación de los primeros. La evidencia es conclusiva. Entre los hombres de 45 a 49 años la razón entre la proporción del ingreso que se lleva el 20% de mayores ingresos y la proporción que recibe el 20% de menores ingresos es de 1 5,2. Entre los hombres de 25 a 29 años esta razón es menos de la mitad: 7,3 veces.
  • Si la distribución del ingreso preocupa, el desafio es aumentar los niveles de escolaridad de la población y la calidad de la educación que los chilenos reciben. En esta área aún resta mucho por hacer. El impacto positivo que sobre la distribución del ingreso tiene la educación parece quedar confirmado por la evidencia empírica. El impacto, a costos económicos razonables, de otras medidas redistributivas aparece mucho más difuso
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