Puntos de Referencia Nº 283, julio 2007.

El Estado y los particulares en la educación chilena, 1888-1920

Juan Luis Ossa S. |

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  • Más de alguna vez los estudios sobre educación han estado subordinados a principios ideológicos antes que a consideraciones prácticas, y, por ende, muchos debates se han eternizado en discusiones poco efectivas.
  • En el último tiempo, una de las más recurrentes fue la relación entre el Estado y la educación particular, con especial énfasis en la subvención fiscal y la iniciativa privada. En general, se llegó a la conclusión de que aquélla había comenzado hace solamente tres décadas, es decir, cuando el "neoliberalismo" económico hizo su aparición. ¿Cuán cierta es esta afirmación?
  • Una amplia gama de documentos confirman que el interés del Estado republicano por la educación particular había comenzado ya en una época tan antigua como la década de 1820, profundizándose más o menos regularmente a lo largo de la centuria.
  • Esto no quiere decir que la conexión entre el Estado y los particulares en materia educacional no haya estado sometida a vaivenes y dificultades durante esos años. Quizás el conflicto más explícito haya sido la discusión ideológica sobre la libertad de enseñanza, iniciada en la década de 1870. A la sazón, el debate giró en torno a la relación Iglesia-Estado, simbolizada en cuál autoridad debía tener la potestad de examinar a los estudiantes particulares: el ministerio o los privados.
  • Otro plano de discusión giró alrededor de las subvenciones gubernamentales a los colegios particulares. Sin embargo, esta cuestión no solía generar divisiones entre los políticos, ya que comprendían que muchas veces los colegios subvencionados satisfacían demandas que al Estado se le hacía imposible cubrir. Esto permitía que el número de subvenciones fuera bastante alto.
  • Por más que en ninguno de los años entre 1892 y 1920 el monto de las subvenciones sobrepasara el 5% del total de instrucción pública, no cabe duda que el ministerio vio cada vez con mejores ojos la participación de los privados en la educación nacional. El número de instituciones auxiliadas fue aumentando considerablemente, pues pasó de 11 en 1892 a 405 en 1920. En ese sentido, los datos demuestran que el Estado apoyó crecientemente la iniciativa privada, y que, durante esos años, ni siquiera los conflictos curriculares y políticos con los particulares católicos debilitaron la relación mutua entre ambos sectores. Así el vínculo entre el Estado y los privados durante 1888 y 1920, siendo muy complejo, subsistió incluso en los momentos más conflictivos.

Nota: La versión completa de este artículo se encuentra en Estudios Públicos, 106.

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