Puntos de Referencia N° 343, mayo 2012. Edición online

El momento económico internacional y nacional. Mayo 2012

Vittorio Corbo |

Cuando la economía europea mostraba signos de mejora, mayor incertidumbre sobre el curso de las políticas de ajuste en Grecia y Francia y la inestabilidad del sistema financiero en España oscurecen el panorama europeo. En Grecia y Francia los costos de la austeridad le pasaron la cuenta a las autoridades políticas, además de que incentivó la aparición de nuevos liderazgos con la intención de aplicar políticas alternativas, que en teoría tendrían un menor costo, pero con consecuencias inciertas para el futuro de la Unión Monetaria Europea (UME).

En España, las dudas sobre la estabilidad del sistema financiero derivan de las consecuencias del reventón de la burbuja inmobiliaria sobre el sistema de cajas, que eran utilizadas para financiar al sector inmobiliario. La opacidad sobre la solvencia de las cajas y la tardanza en la intervención del gobierno para transparentar y capitalizar el sistema hizo que las primas por riesgo de España subieran. Más aún, el déficit fiscal de 2011 reportado inicialmente resultó ser inferior a su verdadera magnitud, por problemas en las cuentas fiscales de los gobiernos autónomos. Ambos eventos contribuyen a presionar aún más a deteriorar la solvencia fiscal con efectos en su sistema financiero.

El futuro de la UME depende en gran medida de lo que pase con Italia y España, por su tamaño conjunto. Por esa razón, las políticas de la Zona Euro deben estimular ambas economías y así atenuar los efectos recesivos de los programas de ajuste. Además, se deben adoptar políticas que protejan a los países vulnerables, especialmente Portugal, Irlanda, España e Italia del contagio de Grecia, tales como el uso de los recursos del súperfondo/FMI para capitalizar los bancos y una baja agresiva de tasas por parte del Banco Central Europeo, entre otras políticas.

Mientras tanto, EE.UU. muestra más dinamismo que el esperado, a pesar de la pérdida de fuerza en la creación de empleo. De hecho, las proyecciones de crecimiento se han revisado al alza. Sin embargo, las preocupaciones persisten por el alto desempleo y la incertidumbre sobre el ajuste fiscal programado para fines de año. Por otra parte, el dinamismo de China se reduce, debido al deterioro en el mercado externo y los efectos de las políticas de ajuste introducidas para controlar la burbuja del sector inmobiliario y para reducir la inflación. Ahora que la inflación está controlada, hay mucho espacio para establecer políticas de estímulo a la inversión y al crédito y así evitar un aterrizaje forzoso.

Con todo, las proyecciones de la economía mundial apuntan a un crecimiento en torno al 3,5% el año 2012 y al 4,1% el 2013, en paridad de poder de compra. Sin embargo, una profundización de la crisis europea, un aterrizaje más brusco que el proyectado en China, entre otros riesgos, sesgarían las proyecciones de crecimiento mundial a la baja.

Por su parte, la economía chilena recuperó dinamismo en el cuarto trimestre, lo que se ha extendido al primer trimestre de este año. Esto se explica por la baja tasa de desempleo, los aumentos en los salarios reales, la fuerte expansión fiscal del cuarto trimestre y la expansión del crédito. En materia de precios, después de la sorpresa de diciembre, la inflación se ha reducido debido a la caída en la tasa de crecimiento de los precios de los bienes transables. En mi escenario central, la estimación del crecimiento del PIB para el 2012 se ubica entre 4,5% y 5,0%, el déficit de cuenta corriente entre 3,5% y 4% del PIB y la inflación anual a diciembre entre 3,0% y 3,5%. Este escenario de crecimiento mayor a lo proyectado y de holguras de capacidad agotadas, hace probable que la tasa de política monetaria suba en el futuro para que la inflación regrese a su meta.

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