Puntos de Referencia Nº 291, mayo de 2008.

El subsidio a los ingresos del trabajo propuesto por el Consejo de Trabajo y Equidad

Harald Beyer |

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  • El Consejo de Trabajo y Equidad propuso, entre otras iniciativas, la creación de un subsidio a los ingreso del trabajo que será recibido por asalariados pertenecientes al 20 por ciento de menores ingresos o trabajadores independientes que se encuentren cotizando. El subsidio propuesto alcanza a un 30 por ciento del salario bruto con tope de UF7,5, dos tercios del cual se paga directamente al trabajador y el restante tercio al empleador para incentivar la contratación.
  • Se sostiene que ésta es una propuesta fundamental que cambia el énfasis de la política social tradicional al incentivar el empleo antes que la dependencia de la red de subsidios. Este cambio de enfoque es valioso porque nuestro país tiene una tasa de empleo muy baja que se refleja especialmente en los sectores de bajos ingresos. En efecto, el 20 por ciento de los hogares de menores ingresos tiene una tasa de empleo que es menos de la mitad de la tasa de empleo del 20 por ciento de los hogares de mayores ingresos.
  • La tasa de empleo en la población entre 15 y 64 años, de poco de más de 57 por ciento, en nuestro país es casi 9 puntos porcentuales más baja que en el promedio de los países de la OECD. Si se considera que en ese rango de edad hay poco más de 11 millones de personas en Chile, esto significa que casi un millón de personas que en esos países tendrían empleo acá no lo tienen. Por supuesto, hay factores demográficos y de otra índole que pueden influir en estos números, pero no son suficientes para dar cuenta del fenómeno. Así, aunque en el grupo de 25 a 54 años, la tasa de empleo en Chile sube a casi 68 por ciento, en la OECD esa proporción llega a 76,5 por ciento.
  • Más preocupante todavía es observar que en Chile, entre 1996 y 2006, la tasa de empleo de los más pobres disminuyó mientras que entre los grupos de más ingresos aumentó, es decir en lugar de cerrarse la brecha en el empleo, ésta se incrementó. Es interesante notar que, en cambio y a pesar de los fuertes premios a la educación superior que aún persisten, la dispersión salarial parece ir en retroceso. Esta buena noticia para la igualdad es, sin embargo, opacada por lo que sucede con el empleo.
  • El subsidio a los ingresos del trabajo va en la dirección de promover el empleo y ambos efectos actúan virtuosamente para mejorar la situación de ingresos de las familias más pobres. Se ofrece aquí un ejemplo, entre muchos otros, de como una familia que tiene ingresos per cápita de menos de 30 mil pesos (ingreso familiar líquido de 118.500 pesos), y por lo tanto es pobre y perteneciente al primer decil de ingresos, puede pasar, si combina adecuadamente empleo con subsidios, a un ingreso per cápita cercano a 55 mil pesos (ingreso familiar de 219.780 pesos) dejando atrás la pobreza y ubicándose en el tercer decil de ingresos. Por supuesto, requiere de un compromiso laboral que este subsidio incentiva a diferencia de otros programas que no hacen nada a este efecto.
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