Puntos de Referencia Nº 247, septiembre 2001.

Estándares altos para educación

Bárbara Eyzaguirre | Carmen Le Foulon |
  • Los estudios nacionales e internacionales en las diversas asignaturas y en los distintos grupos etáreos nos muestran, consistentemente, que un grupo significativo de la población no alcanza los niveles mínimos de conocimientos para funcionar e integrarse bien en la sociedad actual.
  • Los estudios internacionales indican que toda la población, incluido los sectores con altos recursos en el hogar, tiene un rendimiento bajo en relación con países de buenos niveles educacionales.
  • El SIMCE (Sistema Nacional de Medición de la Calidad de la Educación) pone en evidencia las falencias de nuestro sistema educativo, sin embargo sus indicadores muestran porcentajes de insuficiencia menores a los encontrados en las pruebas internacionales.
  • Las discrepancias entre los índices de deficiencias nacionales y los internacionales nos lleva directamente al problema de los estándares. ¿Queremos estándares distintos a los internacionales? ¿Qué niveles de conocimientos y destrezas queremos que alcancen nuestros alumnos? ¿Qué consideraremos aceptable y qué impresentable?
  • Tener los estándares claros es importante en sistemas complejos como el educacional, ya que orientan a los individuos hacia los fines para los cuales el sistema fue instituido. A su vez, cuando lo que se quiere lograr está bien definido y es lo suficientemente concreto, se pueden exigir cuentas a los responsables.
  • Estudios sobre sistemas exitosos muestran que éstos tienen estándares de rendimiento académico altos, parejos para todos los individuos y tan claramente descritos que virtualmente todos los alumnos saben qué se espera de ellos. Por otra parte, existe evidencia que las ganancias en aprendizaje son mayores cuando los estudiantes toman cursos más demandantes.
  • En Chile no está explícitamente definido lo que se espera y los estándares implícitos tienden a ser bajos. Todavía no estamos convencidos de que podemos aspirar a una educación de calidad. Por otra parte, ni el currículum ni el Sistema Nacional de Evaluación (SIMCE) establecen estándares explícitos.
  • La manera más efectiva de instaurar estándares altos es a través de exámenes de evaluación externos a la escuela que impliquen costos, por ejemplo, que los alumnos reciban un certificado de graduación o de promoción de curso y en el caso de los establecimientos premios de excelencia o supervisión directa. Estos exámenes pueden ser fijados centralizada o descentralizadamente. En ambos casos, los niveles de logro internacionales debieran ser los puntos de referencia para definirlos.
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