Puntos de Referencia Nº 162, noviembre 1995.

Buscando caminos para salir de la pobreza

Ignacio Irarrázaval |

Investigación 'habilitación, pobreza y política social'.

  • De acuerdo a los resultados de este estudio, una proporción mayoritaria de los pobres son habilitados, es decir, están haciendo esfuerzos concretos por surgir y creen que la mejoría en sus condiciones de vida depende fundamentalmente de ellos. Este aspecto no es sólo un elemento de efectividad en una estrategia, sino que constituye además una clara consideración de la dignidad de la persona pobre. Tradicionalmente, las estrategias de desarrollo social han sido ampliamente paternalistas, considerando a los pobres como incapaces de tomar decisiones o de reaccionar ante ciertos incentivos.
  • Se observó que los programas sociales son alternativas de apoyo socioeconómico que las familias tratan de obtener si es que es posible, pero no basan su estrategia de supervivencia en ellos.
  • En la nueva fase de la política social se deberían reforzar y crear nuevos programas que apunten a fortalecer la habilitación de los pobres. Este tipo de programas no coincide necesariamente con los actuales programas sociales, pero esto no significa un desconocimiento de los esfuerzos que se han hecho en la política social chilena durante las últimas décadas. Se trata, más bien, de una complementación en la estrategia de intervención, la cual debería considerar de manera más explícita los esfuerzos de las propias familias pobres por surgir.
  • La política social a futuro no podrá basarse en estrategias de carácter masivo, a pesar de los valiosos resultados que estas pudieron lograr en periodos anteriores. A futuro será necesario promover la habilitación a través de programas diversos, que realmente den responsabilidades a los propios involucrados y que se puedan monitorear en esta perspectiva. En especial, y tal como se muestra en esta investigación, será de vital importancia el potenciar la familia como un catalizador del surgimiento socioeconómico.
  • Los municipios e instituciones privadas de desarrollo social serán las entidades más adecuadas para lograr dar forma a programas que se orienten a los fines mencionados. El nivel central, por su parte, deberá mantener los servicios sociales tradicionales, pero también financiar programas que descentralizadamente potencien la habilitación.
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