Puntos de Referencia N° 394, marzo 2015

La práctica del financiamiento privado en las elecciones parlamentarias

Ricardo González T. | Lucas Sierra I. | Francisco Szederkenyi V. |

Los desafiantes necesitan financiamiento ex ante de la elección para hacerse conocidos y poder competir efectivamente con los incumbentes que pueden reelegirse indefinidamente.

Los aportes reservados y los aportes privados de carácter público, componentes importantes del financiamiento privado en las elecciones, representaron el 45% del financiamiento total.

En las elecciones, los incumbentes tienen una ventaja respecto de los desafiantes porque cuentan con asignaciones parlamentarias y semanas distritales para dar a conocer sus ideas. Por esta razón, el financiamiento privado, y los aportes reservados en especial, son más importantes para los desafiantes que para los incumbentes respecto del total de los aportes recibidos. Dado que la renovación en el Congreso es escasa (cerca del 80% de los diputados y 60% de los senadores logran reelegirse en promedio), el financiamiento privado permite aumentar la competencia electoral.

Los desafiantes necesitan financiamiento ex ante de la elección para hacerse conocidos y poder competir efectivamente con los incumbentes que pueden reelegirse indefinidamente. La mayor parte del reembolso fiscal se entrega una vez que se desarrolló el proceso eleccionario, lo que vuelve a favorecer a los incumbentes.

El análisis de los aportes reservados recibidos por los candidatos a diputados y senadores en las elecciones parlamentarias de 2005, 2009 y 2013 muestra que la distribución de los aportes reservados es similar entre desafiantes e incumbentes. Esto debilitaría el argumento de que los aportantes utilizan el mecanismo de donaciones reservadas para “comprar” favores legislativos futuros porque no tendría sentido financiar desafiantes que tienen en general bajas posibilidades de ganar. Más aún, mientras más alta es la fracción de aportes reservados que un candidato desafiante recibe, mayor es su probabilidad de éxito en la elección.

El sistema electoral binominal generaba mucha competencia al interior de los pactos, porque la posibilidad de generar doblajes era baja. Las elecciones parlamentarias de 2005, 2009 y 2013 muestran que la competencia intrapactos era más intensa en la Alianza que en la Concertación. La evidencia muestra, además, que mientras más intensa es la competencia intrapacto más financiamiento consiguieron los candidatos. Como las disputas de la Alianza eran más competitivas, el financiamiento requerido para ganar era mayor que en el caso de la Concertación.

Una hipótesis que podría justificar la alta competitividad electoral en la Alianza y la cantidad de aportes reservados recibidos por candidatos de este sector podría ser una intensa competencia de matices políticos o de opiniones sobre la personalidad de los candidatos, entre quienes hicieron dichos aportes.

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