Puntos de Referencia Nº 159, octubre 1995.

Logros en pobreza, ¿Frustración en la igualdad?

Harald Beyer | Ignacio Irarrázaval |
  • La pobreza ha ven ido disminuyendo significativamente en el país y lo ha hecho, dependiendo del estudio que se considere, entre 11 y 20 puntos porcentuales en los últimos años. Ello se debe en alrededor de un 80% al crecimiento económico experimentado desde un tiempo a esta parte.
  • Los avances en esta materia se han visto opacados p o r el hecho de que la distribución del ingreso se ha mantenido a niveles similares desde 1987 los que, en algunos sectores, se ven como muy desigualitarios.
  • Sin embargo, se observa que los ingresos individuales de los ricos han crecido más que los ingresos individuales de los pobres. En efecto, mientras que en 1987 una mujer del quinto quintil (más altos ingresos) ganaba 10,64 veces más que una mujer del primer quintil (ingresos más bajos), en 1994 ganaba sólo 6,82 veces más. Una situación similar ocurre con los hombres. En 1987, un hombre del quinto quintil ganaba 14,93 veces más que un hombre del primer quintil. En 1992, esta cifra se había reducido a 8 ,4 4 veces. Es decir, los individuos (no los hogares) han visto reducida la distancia relativa de sus ingresos.
  • ¿Cómo puede ser, entonces, que los hogares más pobres recibieran una similar proporción del ingreso nacional en 1994 que en años anteriores? Lo que sucede aquí es que hay otros factores que influyen en la distribución de ingresos. Uno posible dice relación con la participación de la mujer en la fuerza de trabajo. Esta se da desigualmente. Es más baja en el quintil de bajos ingresos que en el quintil de altos ingresos. Por ejemplo, en 1990 la tasa de participación laboral de la mujer del primer quintil era un 41,2% de la mujer del quinto quintil. En 1992 esta proporción había bajado a un 38,7% . Este no es el único factor que puede afectar la distribución del ingreso. Elementos adicionales, entre muchos otros que pueden tener un efecto son el número promedio de perceptores de ingreso por hogar, tamaño medio de la familia y estabilidad familiar.
  • El fenómeno de la menor participación laboral de la mujer parece tener fuertes raíces culturales. La evidencia de los estudios de opinión público del CEP indican que los sectores de bajos ingresos ven el trabajo de la mujer sólo como una fuente de satisfacción económica. Los estratos medios y altos lo perciben, en cambio, como una fuente tanto o más importante de satisfacción personal.
  • En suma, factores culturales, que nada o poco tienen que ver con el sistema económico, pueden estar compensando en efecto positivo que sobre la distribución del ingreso tendría el acercamiento relativo de ingresos entre ricos y pobres.
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