Puntos de Referencia Nº 233, octubre 2000.

Los pobres no pueden esperar'..., la desigualdad, sí. los que más importan tienen la palabra

Ximena Hinzpeter | Carla Lehmann S.B. |
  • La existencia entre los chilenos de dos demandas centrales –igualdad y desarrollo económico– es un hecho. La campaña del actual Presidente de la República no tuvo dudas y acuñó un lema –“Crecer con igualdad”– que reflejó esta realidad. Dos recientes Estudios de Opinión Pública –informe del PNUD titulado “Más Sociedad para Gobernar el Futuro”y Encuesta CEP de marzo-abril de este año– han constatado ambas aspiraciones entre los más necesitados, entregando -si se escuchan con atención y sin prejuicios- importantes señales a quienes formulan la política económica del país.
  • El PNUD nos informa que los pobres sueñan con un Chile “más desarrollado económicamente” y “más igualitario”. El CEP, por su parte, que si se ven obligados a optar entre “desarrollo económico” e “igualdad”, los pobres, sin despreciar la segunda alternativa, se inclinan algo más por la primera. Es decir, quieren igualdad, pero no parecen dispuestos a sacrificar el desarrollo económico en esa búsqueda. Su opción es por un camino que logre ambas metas, sin comprometer ninguna.
  • El sueño de igualdad de los pobres descansa en hechos objetivos: tenemos una alta desigualdad de ingresos que aunque no se ha incrementado con el crecimiento económico de los últimos años, tampoco se ha reducido. No obstante, en forma simultánea las encuestas CASEN evidencian que la pobreza ha disminuido desde un 44% en 1987 a un 18% en 1998.
  • Lo que los pobres confiesan en las encuestas del PNUD y del CEP los revela sensatos. Salir de su pobreza es su primerísima aspiración. Por eso, Chile hoy no puede darse el lujo de poner en riesgo la creación de empleo ni el mejoramiento de la educación. Estas son las principales vías para hacerse cargo de la demanda por igualdad. La desigualdad de ingresos existente no debe hacernos caer en la tentación de corregirla a través de medidas que eventualmente podrían entorpecer el crecimiento. Los más necesitados, en estos estudios, nos están advirtiendo que difícilmente lo perdonarían.
  • “Los pobres no pueden esperar”, la desigualdad de ingresos, sí. Es necesario tener en mente un futuro en el que el sacrificio de esta opción en el corto plazo, redundará en una mayor igualdad. Sin embargo, para que esto suceda el esfuerzo actual debe ser además de crecer, aumentar la escolaridad media y la calidad de la educación de los más pobres.
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