Puntos de Referencia Nº 50, abril 1990.

Negociaciones e indemnizaciones

Rodrigo Álamos |
  • El despido debe tener, obviamente, un costo para el empleador, el que posiblemente deba estar asociado al número de años de servicio. Sin embargo, existe un límite que, de sobrepasarse, acarrea necesariamente gravísimas distorsiones para las relaciones laborales y el empleo.
  • Entre otras, las distorsiones que produce la indemnización de un mes por año de servicio, sin tope, son las siguientes:

— Se entorpecen las negociaciones individuales y colectivas.

— El empleador pierde capacidad para presionar por eficiencia.

— Los empresarios se abstienen de ingresar a rubros intensivos en mano de obra.

— Los trabajadores se ven presionados a aceptar salarios inferiores a su productividad.

— Se desincentiva el alza de remuneraciones.

— Los trabajadores se niegan a jubilar, aunque les corresponda hacerlo.

— Se frena la movilidad laboral.

  • Entre las alternativas a la indemnización sin tope se encuentran la indemnización con tope, actualmente vigente aunque sólo para aquellos contratados a partir del 14 de agosto de 1981, y la indemnización a todo evento. Esta última no distorsiona las negociaciones, pero presenta algunos defectos entre los que destaca el hecho de constituir una retención más al trabajador, adicional a la que se realiza para salud y previsión.
  • Sin embargo, una alternativa realista y más atractiva que la consagrada en la legislación vigente es reconocer indemnizaciones universales, pero con tope. En el caso de deshaucio: un mes por año con tope de 150 días. En el caso de retiro, jubilación y, probablemente, fallecimiento: un sueldo mensual cada 5 años con tope de 90 días.
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