Puntos de Referencia Nº 186, julio 1997.

¿Qué pasará con la no simultaneidad electoral?

Loreto Butazzoni |
  • El proyecto de Reforma Constitucional, aprobado el pasado 22 de julio por la Cámara de Diputados, y que deberá pasar al Senado en los próximos días, no restablece la simultaneidad de las elecciones, esto es mantener separadas las elecciones presidenciales y parlamentarias. Esto abre la posibilidad a que se perjudique la estabilidad política del país.
  • El nuevo calendario genera un clima electoral permanente: una elección cada dos años, lo que implica un elevado desgaste político económico y no favorece las políticas de largo plazo.
  • La reforma, de aprobarse en definitiva, favorecerá la fragmentación electoral. Esto es perjudicial, ya que se incentiva la desunión tanto de las coaliciones como de los partidos. Al no existir la necesidad en las elecciones legislativas de presentar un frente común de apoyo a una candidatura presidencial, cada partido tiene la oportunidad de establecer su propia fuerza electoral independiente de sus aliados.
  • Esto genera, a su vez, una reducción del apoyo presidencial en el Congreso. Cuanto más fragmentado sea el sistema de partidos, menor será la fuerza de los partidos mayoritarios en el Congreso, reduciéndose la probabilidad de que el ejecutivo obtenga una mayoría partidaria en el Parlamento. Esto pone una traba al desempeño eficaz de su gestión gubernamental.
  • Finalmente, como lo corroboran diversos estudios, existe el problema del ciclo político-económico. Los gobiernos suelen emplear las variables económicas en el período previo a los comicios para obtener más votos en las urnas. Si bien la independencia actual del Banco Central dificulta el uso de la política monetaria antes de las elecciones, la posibilidad de usar el gasto fiscal sigue vigente. No es raro que los gobiernos se afanen en "cortar cintas" a medida que se acercan las elecciones para simular una aparente prosperidad. Tantas elecciones sucesivas aumentan las presiones para conseguir una conducción económica electoralista.
  • En suma, la no simultaneidad y la entronización de un sistema de elecciones bianuales fortalece las presiones populistas y electoralistas, tanto al interior del gobierno, como en los partidos políticos.
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