Puntos de Referencia Nº 195, diciembre 1997.

Tipo de cambio real e inflación

Patricio Rojas |
  • La velocidad con que se ha apreciado el tipo de cambio real durante 1997 ha sido mucho más rápida que la que justificarían sus determinantes fundamentales, con lo que al mes de octubre de este año se estima que el tipo de cambio real se encontraría sobreapreciado en alrededor de 5 a 6% respecto de su nivel de equilibrio de largo plazo.
  • Si bien la solución estructural del problema de la apreciación excesiva debería pasar necesariamente por incrementar los niveles de ahorro, es importante que reconozcamos que esta solución es de largo plazo, y cualquier propuesta dirigida a incrementar los niveles de ahorro doméstico requerirán de varios años para que surtan efecto.
  • Si estas propuestas requieren de varios años, la pregunta que surge es ¿qué podemos hacer en el intertanto? La respuesta necesariamente pasa por una combinación de política fiscal y monetaria más acorde con el objetivo inflacionario propuesto. En la medida que no haya un esfuerzo fiscal mayor y el Banco Central continúe con un objetivo de reducir un punto por año la tasa de inflación, las tasas de interés no debieran caer en forma significativa durante los próximos años, con lo cual el diferencial de tasas de interés debería continuar siendo significativo e incentivando la entrada de un flujo importante de divisas.
  • Los acontecimientos de los últimos meses han hecho evidente la necesidad de que la autoridad monetaria revise su política cambiaría. En particular, un factor que ha jugado un rol importante en el movimiento de capitales hoy en día son las expectativas cambiarías, las cuales por un tiempo prolongado han sido a la apreciación del peso.
  • La eliminación de la banda de flotación y una intervención más activa por parte del Banco Central en el mercado cambiario son alternativas que podrían generar un mayor rol de las expectativas en este mercado. La sola eliminación de la banda no es suficiente para generar expectativas de devaluación; es necesario que el mercado internalice que el instituto emisor actuará interviniendo en forma activa para acomodar el tipo de cambio nominal a un cierto nivel compatible con el objetivo inflacionario.
  • Es importante tener presente que la economía chilena continúa siendo altamente indexada, afectada en forma importante por choques en términos de intercambio y que el índice de precios al consumidor es todavía altamente volátil en ciertos meses del año. En este escenario continuar reduciendo la inflación a la actual velocidad de un punto por año no pareciera del todo razonable.
  • Una combinación de política fiscal y monetaria más acorde con el actual escenario macroeconómico significa reducir la velocidad con que la inflación va cayendo, probablemente a medio punto por año, y reducir el gasto público a una tasa del orden del 5-6%. De esta forma, sería posible reducir en el corto plazo las tasas de interés, disminuyendo así el incentivo a la entrada de capitales y la presión a la apreciación cambiaría.
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