Puntos de Referencia Nº 246, agosto 2001.

Reforma del Estado: Primero los Altos Directivos

Salvador Valdés Prieto |
  • Seleccionar en forma competitiva a los candidatos a las dos capas superiores de puestos directivos ejecutores del Estado, y fijar sus remuneraciones en niveles similares a las remuneraciones pagadas por otros empleadores. Se trata de 132 Jefes de Servicio, 85 Jefes de División, y unos 2.300 altos directivos de segundo nivel que son la espina dorsal de los servicios ejecutores del Estado.
  • Radicar estas funciones en una entidad autónoma y especializada, que denominamos Consejo de la Dirección Pública, similar al Banco Central. Gran Bretaña y Nueva Zelandia cuentan con instituciones equivalentes en cuanto a su autonomía. Este consejo estaría integrado por seis personas expertas, designadas por un período de dos períodos presidenciales, con acuerdo del Senado. Deben trabajar armónicamente con el Presidente de la República en casos de alternancia en el Poder Ejecutivo.
  • El Consejo autónomo haría una búsqueda confidencial y negociaría remuneración e indemnización con los candidatos, concluyendo con una proposición de los tres más calificados en el plano profesional y ejecutivo. El Presidente de la República designaría al directivo superior de entre los candidatos propuestos, introduciendo recién ahí los factores partidistas. Si la segunda terna es rechazada, el Presidente de la República podrá designar directamente a una persona de su exclusiva confianza, pero su remuneración estará sujeta a la Escala Única y por tanto será igual o inferior a la remuneración de un subsecretario, y tampoco tendrá derecho a indemnización por despido.
  • El gobierno puede remover libremente a los Jefes de Servicio y de División. Por eso, los ministros son totalmente responsables de su desempeño. El sucesor debe ser elegido con la colaboración del Consejo de la Dirección Pública. El directivo removido recibe una indemnización, pactada previamente con el Consejo para ese tipo de despido.
  • Las remuneraciones se fijarían en un proceso de dos etapas: (a) La ley fija una escala de remuneraciones para directivos, cuyo máximo es la remuneración del Presidente del Banco Central; (b) El ministro de Hacienda y el Consejo realizan un reencasillamiento permanente y caso a caso de cada puesto a algún grado de esa escala, de forma de ofrecer remuneraciones de monto razonable en comparación a las pagadas por otras organizaciones a puestos de responsabilidad similar.
73.845 SEGUIDORES SÍGUENOS
23.899 SEGUIDORES SÍGUENOS
10.980 SEGUIDORES SÍGUENOS
8.807 SUSCRIPTORES SÍGUENOS
1.942 SEGUIDORES SÍGUENOS