Puntos de Referencia N° 253, enero 2002.

Análisis de la situación política argentina

Manuel Mora y Araujo |
  • La actual crisis en Argentina tiene un carácter fiscal, derivada de la recurrente incapacidad de financiar su gasto público. No se trata, entonces, de un problema de competitividad, como suelen argumentar quienes están por la devaluación. La competitividad en Argentina se resintió por el tipo de cambio, pero mayormente por otros factores como, por ejemplo, altas tasas de interés internas, altos costos laborales, alta presión tributaria.
  • La crisis se desencadena por la caída de la recaudación tributaria, provocada por una ya larga recesión, y el aumento del gasto público, entre cuyos componentes figuran los mayores intereses en el servicio de la deuda. El mantenimiento del sistema de contabilidad suponía dos requisitos que no se cumplieron: baja del gasto público y la reforma laboral.
  • El espectro político argentino se compone de las siguientes fuerzas: el Justicialismo o Peronismo, cuya base electoral bordea el 30% y tiene mucho arraigo en los niveles socioeconómicos más bajos; la Unión Cívica Radical, un partido de clases medias y de fuerte compromiso con los valores de la democracia; una izquierda muy fragmentada que oscila entre el marxismo más ortodoxo y el centro (hacia donde tendió en los últimos años el Frepaso); una derecha también fragmentada, compuesta por partidos de provincia que no son capaces de estructurar una fuerza nacional; y, por último, pequeñas fuerzas emergentes de marcado tinte populista e inclinadas unas más a la izquierda y otras más a la derecha.
  • Existen varios temas en la agenda de la sociedad argentina. Por ejemplo: la mantención del modelo macroeconómico, el tipo de cambio, el problema de la deuda eterna, la cuestión fiscal, la reforma política, la seguridad ciudadana, educación, corrupción. En torno a alguno de ellos existe consenso social. Otros carecen de él.
  • La tantas veces invocada clase media argentina está hoy muy dividida. Existe una clase media alta, más educada y con mayores destrezas competitivas, que se orienta a la apertura internacional y globalización. La clase media baja, en cambio, ve estos fenómenos como una amenaza y prefiere, por lo tanto, una economía más cerrada. Este distanciamiento recíproco envuelve una situación de disenso social.
  • Dados el défault y la devaluación, el gobierno de Duhalde está constreñido a administrar una difícil transición a fin de adaptar la economía a la falta de crédito externo y a la devaluación del peso. Las presiones sobre el gobierno son muchas, tanto internas como externas. En este contexto se vislumbran tres escenarios posibles para el futuro argentino. Los tres dependen del grado de apertura y regulación de la economía
  • El trabajo contiene un anexo con gráficos que entregan datos sobre la percepción que la ciudadanía argentina tiene sobre variados temas, tales como medidas económicas alternativas, el Cacerolazo y los recientes saqueos, el Mercosur, el FMI, diversos actores sociales y sobre una serie de líderes políticos.
75.527 SEGUIDORES SÍGUENOS
24.707 SEGUIDORES SÍGUENOS
14.666 SEGUIDORES SÍGUENOS
12.634 SUSCRIPTORES SÍGUENOS
4.057 SEGUIDORES SÍGUENOS