Puntos de Referencia Nº 255, enero 2002.

Equidad y educación: Cinco proposiciones

Arturo Fontaine T. |
  • El diagnóstico está claro: la sociedad chilena está marcada por profundas desigualdades de ingreso estrechamente relacionadas a desigualdades educacionales. Los hijos del sector más adinerado tienen la ventaja de contar a la vez con padres más educados y con profesores de más calidad. Esto los hace más aptos para lograr éxito en los desafíos académicos que el sistema educacional establece. Ello redunda en una repetición de las desigualdades que se reproducen, entonces, de padres a hijos. Es posible compensar una parte mayor de las desigualdades de origen y no lo estamos haciendo. Este es el nervio de la injusticia de la sociedad en que vivimos. Las propuestas que siguen apuntan a contrapesar esta profunda inequidad. A la vez contribuyen a una mejoría general del nivel de nuestra educación escolar.
  • Primera proposición: se le entrega a los padres un informe de resultados individuales del alumno. Por otra parte, el Estado asegura que esté disponible para los padres, profesores y alumnos la siguiente información sobre la escuela: destino educacional de los alumnos egresados, resultados del establecimiento en las pruebas SIMCE y, cuando corresponda, PAA, número y resultado en el SIMCE de los alumnos con subsidio diferenciado de las propuestas cuatro y cinco, en cuanto corresponda. Esta medida contribuye a elevar el nivel de calidad general.
  • Segunda proposición: no permitir el ingreso automático de básica a media en el mismo establecimiento. O, al menos, incentivar la separación institucional entre ambas secciones. Esta medida apunta a mejorar el sistema en general.
  • Tercera proposición: que los alumnos enfrenten pruebas externas con costos e incentivos. Por ejemplo, que la prueba SIMCE represente un 25% de la nota del año. Esta medida contribuye a elevar el nivel educacional general.
  • Cuarta proposición: elevar la subvención por alumno del 10% más pobre del sector subvencionado. Esta medida es, principalmente, de equidad.
  • Quinta proposición: elevar la subvención de los alumnos con mejores rendimientos en las pruebas SIMCE de matemática y lenguaje, creando 30.000 becas de excelencia por generación. Los padres del niño o niña –no el Estado– tomarían la decisión de postularlo o postularla al establecimiento que, considerando la pluralidad de factores envueltos, les parezca el más adecuado para él o ella. En el fondo, se busca darles a estos alumnos y alumnas un margen de opciones análogo al que tendrían si los ingresos de los padres les permitieran pagar una escuela o colegio más caro. Esta medida es, principalmente, de equidad.
  • En los dos últimos casos es fundamental que los padres asuman la responsabilidad de escoger el establecimiento al que postularán al hijo o hija. Se trata de una decisión que implica un gran número de dimensiones y aspectos. No corresponde al Estado tomar esta decisión por ellos. Quienes tienen dinero adoptan esta decisión ellos mismos. ¿Por qué privar de ella a los que no lo tienen?
  • Todas estas medidas tienen un impacto inmediato y masivo en los hogares. Las dos últimas significan una transferencia de dinero que beneficia, en régimen, alrededor de 500.000 niños. Si se empezara a implementar en el año 2003, para el año 2005 beneficiaría a 420.000 niños y habrían ganado la beca de excelencia 50.000 más para el año 2006. Estas proposiciones imponen un costo fiscal importante y apuntan al largo plazo. Pero van a la raíz de las hondas desigualdades que separan a los chilenos.
  • Estas proposiciones no requieren de ley especial para su aprobación.
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