Puntos de Referencia N° 257, mayo 2002.

Los riesgos de una polìtica fiscal (aun más) expansiva

Rodrigo Vergara M. |
  • El Ministro de Hacienda ha sostenido recientemente una dura controversia con aquellos sectores de la Concertación que piensan que los problemas de la economía se solucionarán aumentando aún más el gasto público. El Ministro, con el explícito apoyo del Presidente, ha dejado en claro que no tiene intenciones de seguir apretando el acelerador fiscal. Quienes se ponen en la posición contraria sostienen que es absurdo mantener una política fiscal contractiva en un escenario de bajo crecimiento y alto desempleo.
  • El objetivo de este artículo es hacer un análisis de la política fiscal en el contexto de esta discusión.
  • Entre 1997 y 2002 (usando el presupuesto para 2002) el gasto del gobierno central con efecto macro-económico ha crecido en promedio 5,2% al año mientras que el PIB lo ha hecho en sólo 3,2%. Si se acumulan estos seis años, el gasto público ha crecido 35,6% contra 20,5% del PIB. Para el año 2002 se presupuesta un aumento del gasto público de 4,9% contra un PIB que crecería en torno al 3%. Luego, no es cierto que la política fiscal haya sido contractiva en el último tiempo. La pregunta relevante, entonces, no es si el gasto debiera ser expansivo en vez de contractivo, sino si queremos que sea aún más expansivo de lo que ya está siendo.
  • En este análisis es importante definir la cobertura del sector público utilizado. Mientras en 2001 el déficit del gobierno central fue de 0,3% del PIB, el del sector público consolidado (que es una medición mucho más relevante) fue de aproximadamente 2,5% del PIB. Los cálculos oficiales de balance estructural también son sólo del gobierno central.
  • Una análisis simple de sostenibilidad fiscal de largo plazo muestra que el nivel del déficit está en el límite que permite que la deuda se mantenga estable como porcentaje del PIB. Por otro lado, el nivel de la deuda no es particularmente bajo, por lo que incrementarlo conllevaría importantes riesgos. Todo esto significa que en las cuentas públicas chilenas hay menos holguras de lo que pareciera a primera vista.
  • La conclusión de este análisis es que el Ministro ha estado en lo correcto al rechazar los intentos por incrementar el gasto público. Además de los argumentos anteriores, hay argumentos de credibilidad, interna y externa, que hacen aconsejable no apretar el acelerador fiscal en las actuales circunstancias.
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