Puntos de Referencia N° 327, diciembre 2010

Hacia reformas de segunda generación en educación

Sylvia Eyzaguirre T. |

La reforma de educación, recientemente anunciada por el Gobierno, debe comprenderse en el marco de lo que se ha venido haciendo en los últimos 20 años. Habiendo avanzado en cobertura, años de escolaridad e infraestructura, urge preocuparse ahora por elevar la calidad y la equidad de la enseñanza que estamos entregando.

Los dos proyectos de ley presentados por el Gobierno tienen por objetivo mejorar la calidad y equidad de la educación escolar y reestablecer el prestigio de la profesión docente en nuestro país, por medio de un fortalecimiento de los sostenedores y directores y un aumento en las exigencias e incentivos de los docentes y futuros docentes de establecimientos escolares subvencionados, respectivamente.

El proyecto de ley sobre calidad y equidad de la educación aborda la estructura de responsabilidad de los establecimientos escolares municipales y las condiciones laborales de los docentes de dichos establecimientos, modificando el Estatuto Docente. Este conjunto de medidas busca modernizar el Estatuto, otorgando mayor autonomía y responsabilidad a los sostenedores, jefes del DAEM y directores de los establecimientos educacionales municipales, y haciendo a la profesión docente más competitiva.

El segundo proyecto de ley está orientado a elevar las exigencias de los docentes que se desempeñen en establecimientos subvencionados por el Estado y a atraer a personas más talentosas a la profesión docente. Con este fin, se propone la creación de un examen voluntario, que evalúe los conocimientos disciplinarios, para aquellos que quieran ejercer como docentes de educación básica o media por primera vez, y entregar incentivos económicos a los alumnos más capaces vinculados al desempeño en dicho examen.

Quedaron pendientes medidas relevantes para mejorar la calidad de la educación a largo plazo. A mi juicio estas serían: i) elevar las exigencias al ingreso de la formación docente inicial, de manera que en el futuro próximo se seleccionen a todos los docentes de entre el 30 por ciento de personas con mayores habilidades del país, determinando un puntaje mínimo de ingreso a las carreras de educación como se observa en todos los países con mejores desempeños en la prueba internacional PISA; ii) ampliar las asignaciones a las remuneraciones iniciales para todos los docentes que cumplan con las nuevas exigencias que garanticen calidad; iii) otorgar mayores atribuciones a los directores en la selección de su cuerpo docente, iv) elevar las exigencias de los programas de formación docente, de manera que se asegure la calidad de estos, para ello debería revisarse los criterios y estándares de acreditación, v) exigir la aprobación del examen de excelencia profesional docente, definiendo estándares de calidad y vi) elevar la Subvención Escolar Preferencial del segundo ciclo básico y extenderla a la enseñanza media.

En suma, ambos proyectos atacan puntos centrales del sistema educacional, sin embargo no con la misma intensidad. Si bien el proyecto de ley que busca flexibilizar el Estatuto Docente asienta las condiciones necesarias para una gestión eficiente de los establecimientos escolares municipales, el proyecto de ley que aumenta las remuneraciones iniciales vinculándolas al mérito no logra, a mi juicio, dar las señales necesarias para producir el cambio que se requiere para atraer a personas talentosas y con vocación a la profesión.

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