Puntos de Referencia Puntos de Referencia N° 539, junio 2020

El momento económico internacional y nacional. Junio 2020

Rodrigo Vergara M. |

El deterioro de la situación sanitaria impone costos económicos crecientes. Su extensión, a su vez, hace aumentar la probabilidad de una crisis aún más profunda y prolongada. En efecto, en la medida que el confinamiento aumenta y se extiende, los balances de las empresas y los hogares se deterioran aún más.

  • La economía global se mantiene resentida por los efectos de la crisis sanitaria. La profundidad, extensión y duración de la
    pandemia ha sido mayor a lo estimado inicialmente. Aun así, en varios países desarrollados se observan planes de apertura de
    las economías, a la vez que se han superado las etapas más críticas del COVID19, al menos en esta primera parte. Por cierto,
    siempre está el riesgo de rebrotes con el consecuente efecto en la economía.
  • La actualización de distintas proyecciones de las cifras económicas del mundo muestra nuevas revisiones a la baja en la actividad: el desempeño global será el peor en cerca de 100 años, y la recuperación se aleja en la medida que la pandemia se
    alarga. Frente a esta situación, continúan profundizándose los estímulos fiscales y monetarios.
  • En Chile, la situación sanitaria ha sido peor que la esperada, a la vez que, producto de lo anterior, las medidas de confinamiento han debido extenderse por sobre lo estimado inicialmente. Esto ha repercutido en las proyecciones económicas del 2020, como bien muestra la fuerte e histórica revisión a la baja de la estimación de crecimiento por parte del Banco Central en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio. Con todo, el instituto emisor proyecta una recuperación importante en 2021.
  • Recientemente se ha gestado un acuerdo político económico de gran relevancia en el país. Esto es un paso muy positivo para
    enfrentar de mejor manera la crisis: establece un marco fiscal, desarrolla mayores apoyos para los ingresos de las familias y
    elabora un plan de reactivación económica. A grandes rasgos, establece un fondo de US$ 12 mil millones, que se adicionan a
    las medidas ya aprobadas, que es flexible en cuanto al gasto y de duración de 24 meses.
  • El deterioro de la situación sanitaria impone costos económicos crecientes. Su extensión, a su vez, hace aumentar la probabilidad de una crisis aún más profunda y prolongada. En efecto, en la medida que el confinamiento aumenta y se extiende, los balances de las empresas y los hogares se deterioran aún más, pudiendo llegar a niveles de insolvencia que dificulten la recuperación posterior.
  • Con las actuales proyecciones de gasto para los próximos años y un ajuste a la baja de los ingresos por la menor actividad
    económica, los niveles de deuda pública como porcentaje del PIB llegarían a alrededor 45% el 2022 o 2023, y alcanzarían
    niveles superiores al 50% el 2024. Este escenario es un cambio significativo de la situación fiscal del país con respecto a la
    que estábamos acostumbrados, y es difícil ver que esto se revierta a futuro. Esto, sin lugar a dudas, repercutirá en la nota
    crediticia del país.
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