Puntos de Referencia N° 546, septiembre 2020

Midiendo la calidad del empleo en Chile: Actualización a junio de 2020

Adolfo Fuentes W. |
Foto: Josué Isai Ramos Figueroa on Unsplash

Este documento actualiza una medición anterior referente a la calidad del empleo en Chile. Para ello se presentan dos formas de medir la calidad del empleo y, posteriormente, analizamos la evolución en los últimos 12 meses.

Este documento actualiza una medición anterior referente a la calidad del empleo en Chile. Para ello se presentan dos formas de medir la calidad del empleo y, posteriormente, analizamos la evolución en los últimos 12 meses.

La primera dimensión considerada corresponde al subempleo involuntario, el que puede entenderse como una situación intermedia entre estar empleado y no estarlo. En efecto, una persona subempleada involuntariamente cuenta con un trabajo, pero este es por menos horas de las que la persona desearía trabajar, por lo que parte de su oferta de trabajo no encuentra un emparejamiento adecuado en la demanda.

La segunda medida de calidad se refiere a la precariedad del empleo. Se clasifica a alguien que tiene un trabajo como precarizado cuando concurre al menos en una de las siguientes causales: no tiene contrato de trabajo, o su empleador no le paga las cotizaciones previsionales correspondientes a su salario.

Es claro que la precariedad, definida de la forma antes señalada, mide algo distinto al subempleo involuntario, por lo que se considera que ambas medidas son relevantes en su conjunto para caracterizar la calidad del empleo en Chile.

Se analiza la trayectoria de ambas medidas en Chile, utilizando las bases de datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) en el periodo comprendido entre el trimestre móvil enero, febrero y marzo de 2010 al trimestre móvil abril, mayo y junio de 2020. Encontramos que en los últimos 6 meses el subempleo cae del rango de 7-9 por ciento que se había encontrado en años anteriores. Esto, no se debe a una mejora en la condición de subempleo, sino que a los subempleados han dejado el mercado laboral en mayor proporción que aquellos ocupados que no caen en esta condición.

Al respecto de la precariedad agregada, se observa que ha caído consistentemente desde un 17,2 por ciento de los trabajadores a un 12,7 por ciento en la medición de abril-junio de 2019. Sin embargo, en los últimos 4 meses de 2020 las cifras han tendido a caer bruscamente, llegando a un 8,2 por ciento. Aquí ocurre el mismo fenómeno anterior, la caída de la cifra no representa una mejora en calidad del empleo, sino a que aquellos con empleos precarios han abandonado en mayor medida el mercado laboral.

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