Puntos de Referencia Puntos de Referencia N° 583, agosto 2021

Cuidados de largo plazo: lecciones de la evidencia comparada

Horacio San Martín | Carolina Velasco |
Foto: Cristina Serí

El presente artículo analiza los sistemas de cuidados de largo plazo en 5 países, que abarcan los principales sistemas utilizados en el mundo para financiar este tipo de cuidados. Estos sistemas están extendidos a toda la población, y surgen en respuesta al envejecimiento acelerado que tuvieron.

  • El presente artículo analiza los sistemas de cuidados de largo plazo en 5 países (Países Bajos, Alemania, Bélgica, España y Australia), que abarcan los principales sistemas utilizados en el mundo para financiar este tipo de cuidados. Estos sistemas están extendidos a toda la población, y surgen en respuesta al envejecimiento acelerado que tuvieron.
  • Los cuidados de largo plazo son servicios orientados a ayudar a las personas con dependencia por periodos prolongados de tiempo, generalmente por 6 meses o más. Este tipo de servicios son principalmente demandados por personas de la tercera edad.
  • Chile está envejeciendo a mayores tasas que el resto de los países del continente, haciendo que al año 2050 se estime que el 30% de la población será mayor de 60 años, cifra equivalente al porcentaje actual de Japón (país más envejecido en el mundo). Dado lo anterior, se hace pertinente analizar la experiencia de otros países que ya pasaron por este proceso de envejecimiento y enfrentaron una mayor demanda por estos servicios.
  • En los países analizados se observa como una buena práctica el contar con un único sistema para evaluar el nivel de dependencia y cuidados requeridos, esto por una entidad especializada e independiente. La evaluación no debe considerar solo aspectos físicos, sino que también psicológicos y cognitivos.
  • Una característica relevante de estos esquemas de cuidados es que el mecanismo de financiamiento asegure la sostenibilidad del sistema frente a los cambios que impacten la economía, como también la mayor demanda debido al envejecimiento de la población. Además, se observa que los sistemas de seguros resisten mejor el impacto de los problemas mencionados, los cuales deben ir acompañados de copagos por parte de los hogares como mecanismo de contención de costos.
  • Los beneficios deben considerar la prevención de la dependencia y los tratamientos que permitan evitar o retrasar el deterioro de salud, alargando lo más posible la independencia de las personas. Lo anterior, incluyendo todos los rangos etarios, puesto que la dependencia no es exclusiva de la vejez.
  • Otra característica relevante es la coordinación en la entrega de los servicios y asistencia a la dependencia, especialmente cuando hay diversas instituciones a cargo del financiamiento, administración o entrega de los servicios. En la misma línea, se debe considerar que cuando el financiamiento está desagregado a niveles locales, existe riesgo de que personas con mismo nivel de dependencia tengan acceso a distintos beneficios y servicios, dependiendo de su localidad.
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