Puntos de Referencia Puntos de Referencia N° 566, mayo 2021

Historia y evolución del financiamiento a los Gobiernos Regionales

Pedro Correa | Clemente Larraín V. |
Foto: Internet

En este documento abordamos la historia y evolución de la estructura presupuestaria de los Gobiernos Regionales (GORE) en Chile desde su origen (1994) hasta el año 2019, con el objeto de reconocer aprendizajes y oportunidades para la vigente discusión legislativa.

  • En este documento abordamos la historia y evolución de la estructura presupuestaria de los Gobiernos Regionales (GORE) en Chile desde su origen (1994) hasta el año 2019, con el objeto de reconocer aprendizajes y oportunidades para la vigente discusión legislativa sobre el financiamiento regional y proceso de descentralización en curso.
  • Los presupuestos de los GORE aumentaron fuertemente entre 1994-2008 (11,6 por ciento anual real), duplicando su participación en el gasto público nacional. A partir del 2009 han crecido de forma más moderada (4,3 por ciento anual real), manteniendo su participación en el gasto público. Este reciente estancamiento presupuestario será difícil de sostener en un contexto de descentralización política y administrativa.
  • La composición presupuestaria de los GORE se caracterizó por dos etapas: (i) desde su origen hasta el año 2004, se crean nuevas provisiones y aumenta su peso relativo presupuestario (hasta un 60 por ciento) y (ii) posteriormente las provisiones se reducen y se crean nuevos ingresos propios y fondos, por lo que la inversión regional recupera su importancia. En los próximos años es recomendable acentuar esta última tendencia hasta eliminar las provisiones, ante la necesidad de entregar certezas presupuestarias a las regiones y evitar la discrecionalidad del nivel central en su asignación.
  • Los gastos de funcionamiento de los GORE han sido el componente presupuestario con mayor estabilidad normativa y financiera. Aunque no tiene una fórmula para su asignación interregional, está fuertemente correlacionado a la distribución per cápita del presupuesto para inversión. Sin embargo, existen espacios de discrecionalidad en su asignación —recientemente se favorece a las regiones extremas— por lo que parece necesario definir criterios demográficos y territoriales objetivos para su distribución.
  • La distribución interregional de la inversión ha seguido mayormente los criterios del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), basada en distintas variables socioeconómicas y territoriales. Estos criterios han favorecido sostenidamente a las regiones extremas del norte y sur (Aysén, Magallanes, Tarapacá y Atacama), sin embargo, la brecha con el resto se ha reducido en el tiempo, ante el aumento relativo de la inversión de algunas regiones del centro-sur (Bío Bío, Araucanía y Los Lagos). Ante la complejidad del diseño de la inversión regional y la dificultad para evaluar su evolución y objetivos, es razonable agrupar todos los fondos y ordenarlos en tres grandes propósitos: desarrollo, equidad y medioambiente.
  • Las regiones que han sido creadas (Arica y Parinacota, Los Ríos, Ñuble) aumentaron su presupuesto de inversión per cápita, pero a costa de la región de origen, ya que ambas juntas mantienen su participación en la inversión total nacional. De esta forma, la creación de regiones no ha sido acompañada por una mayor descentralización fiscal y solo han aumentado los costos por gastos de funcionamiento.
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