Puntos de Referencia N° 355, enero 2013. Edición online.

El momento económico internacional y nacional. Enero 2013

Vittorio Corbo |

Baje documento aquíLa situación financiera de los países periféricos de Europa ha mejorado, así como también se ha aliviado la presión sobre la deuda soberana de estos países, como consecuencia de las acciones del Banco Central Europeo, de los respectivos gobiernos y de los líderes e instituciones de la Comunidad Europea. Esto, unido al aterrizaje suave de China, a las políticas monetarias expansivas de los países avanzados y al ajuste de la banca europea, ha contribuido a mejorar las expectativas económicas, reducir la incertidumbre y favorecer el apetito por riesgo.

Por su parte, España e Italia han avanzado en su ajuste fiscal y en sus reformas pro-crecimiento. España progresa, además, en su programa de recapitalización y reestructuración de las cajas y de la banca intermedia que requiere de más capital. No obstante, el reto de estos países y de Europa como un todo sigue siendo generar las condiciones para retomar la senda del crecimiento sostenido y reducir el creciente desempleo, y con ello, contener las presiones sociales y el riesgo de fatiga del ajuste.

En los principales países avanzados, EE.UU. crece a una tasa en torno al 2% anualizado, producto de un aumento de riqueza asociado a la recuperación de la bolsa y del precio de las viviendas, entre otros factores, aunque la todavía alta tasa de desempleo y las restricciones al crédito, frenan una expansión mayor. Por su parte, la Zona Euro está en plena recesión como resultado del desapalancamiento de los bancos y de las familias, de los efectos recesivos de corto plazo de los ajustes fiscales y de la incertidumbre sobre la solvencia fiscal y bancaria. Mientras que Japón está en recesión como consecuencia de las caídas del PIB en el segundo y tercer trimestre del 2012, asociadas a una menor actividad de reconstrucción y la caída del crecimiento de Europa, entre otros factores.

En contraste, los países emergentes están en un proceso de recuperación, liderados por China y Brasil. Ambos países respondieron a la desaceleración del crecimiento del 2012 con estímulos macroeconómicos y financieros que comienzan a impulsar su crecimiento. Por otro lado, India comienza a enfrentar sus problemas estructurales, que limitan su tasa de crecimiento potencial y, en último término, su crecimiento de corto plazo.

Con todo, el crecimiento de la economía mundial, medido a paridad de poder de compra, habría alcanzado sólo un 3,1% en el año 2012, mientras que el crecimiento mundial del 2013 se estima sería levemente superior a dicha cifra.

El 2012 fue un buen año para Chile. La tasa de crecimiento se ubicó cerca del 5,5%, la tasa de desempleo promedió un 6,5% y la tasa de inflación promedio fue de 3%. Por el lado del gasto, la demanda interna continuó con su dinamismo y creció más que el PIB, apoyada por buenos términos de intercambio, bajo desempleo y expectativas favorables de personas y empresarios.

A pesar de estas buenas cifras, la cuenta corriente se ha deteriorado sostenidamente desde principios del 2010. Esto, sumado a que la inflación de no transables se mantuvo cercana al 4% anual, mientras que la inflación de los bienes transables cayó desde 3,6% anual a -0,4% en diciembre, refleja las escasas holguras del mercado laboral y altas presiones de demanda.

Mi escenario central para Chile el 2013 es de un crecimiento del PIB entre 4 y 5% y una inflación a diciembre en torno al 3%. En el corto plazo, los principales riesgos que enfrenta la economía chilena están en el entorno externo, aunque debe también considerarse el riesgo interno de que la demanda doméstica no se desacelere lo suficiente para acotar el alza del déficit de cuenta corriente y evitar aumentos de la inflación.

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