Puntos de Referencia N° 377, julio 2014

Efecto pares: ¿Qué sabemos realmente?

Gastón Illanes |

Baje documento aquíExiste una extensa literatura en ciencias sociales sobre el "efecto pares", o el impacto del grupo al cual pertenece un individuo sobre su rendimiento. El ejemplo canónico de este fenómeno, muy comentado en la discusión sobre educación en nuestro país, es el impacto que tendría el rendimiento de los compañeros de curso o de colegio sobre el rendimiento individual de un alumno. Si estos efectos existen y tienen una magnitud relevante, hacer ingeniería sobre la composición de la sala de clases podría llevar a mejores resultados académicos.

Sin embargo, la literatura que busca estimar efectos pares tiene serios problemas metodológicos que invalidan sus resultados. En particular, utiliza estimadores que llevan a encontrar efectos pares aun cuando ellos no existan.

Para efectos de política pública, saber si estamos trabajando con correlaciones o con efectos causales es fundamental. Para estimar efectos pares, la literatura calcula la correlación entre los resultados de un individuo y los resultados del grupo al que pertenece, sea éste una sala de clases, colegio, barrio, etc. En la gran mayoría de los casos, se controla por otras variables, y se llama a la correlación que resulta de este ejercicio el efecto pares. Hay dos problemas fundamentales con la interpretación de esta correlación como un efecto causal. El primero es que hay una relación mecánica entre los resultados de una persona y los resultados del grupo al que pertenece, la cual hace que la correlación entre dichas variables sea positiva aun en casos donde no hay efectos pares. El segundo es que existen muchas variables no observables que afectan los resultados del grupo y del individuo, las cuales estarán incluidas dentro del efecto pares.

Una vez que se descartan los resultados de esta literatura, la evidencia a favor de efectos pares en desempeño académico es pobre. Así, hacer política pública asumiendo la existencia de efectos pares importantes en el desempeño académico no tiene sustento en la evidencia empírica.

Muchos estudios que buscan relacionar el desempeño individual con variables del grupo al cual el individuo pertenece sufren del mismo problema. Como ilustración, muestro que la asociación entre el desempeño en las pruebas Simce de un alumno y el nivel de ingresos promedio de los padres de su colegio aumenta cuando crece el error de medición del ingreso.

Esto nos debería hacer repensar la creencia de que gran parte de la diferencia en rendimiento de los colegios particulares subvencionados sobre los colegios municipales se debe al nivel socioeconómico de los padres.

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