Puntos de Referencia N°423, enero 2016 Jueves 28 de enero de 2016

El momento económico internacional y nacional. Enero 2016

Vittorio Corbo |

Los mercados bursátiles han tenido el peor comienzo de año de la última década, muy afectados por la pronunciada caída en el precio del petróleo y de los metales, las preocupaciones con respecto a la desaceleración y los ajustes en los mercados accionarios y cambiarios de China. Estos factores, junto a las dudas sobre la capacidad de gestión de sus autoridades económicas, y las medidas para hacer frente a desequilibrios en diversos mercados (inmobiliario, bancario y de deuda doméstica), han gatillado un ajuste en los precios de los activos, caída en los precios de los commodities, salidas de capitales y depreciación cambiaria en los países emergentes.

Como resultado, los países emergentes experimentan una nueva caída en los precios de materias primas y un nuevo deterioro en las condiciones financieras. El impacto de este nuevo shock será más significativo en aquellas economías con importantes desequilibrios en sus cuentas fiscales o en su cuenta corriente, con altos niveles de deuda pública o externa, alta inflación y bajo nivel de reservas internacionales. Dentro de este conjunto de países destacan Brasil, Rusia y Sudáfrica, los cuales enfrentan un escenario económico muy complejo.

Por su parte, Estados Unidos sigue creciendo con una baja inflación, reducción de la tasa de desempleo y normalización de su política monetaria, en medio de un mejor entorno fiscal. No obstante, la apreciación de su moneda, el menor crecimiento de sus socios comerciales, y el ajuste en el sector petrolero impactan su crecimiento en el margen. En tanto, las principales economías de la Zona Euro mantienen el dinamismo en la actividad.

En cuanto a las proyecciones para este año, se espera un crecimiento mundial en torno a 3,4 por ciento, superior al crecimiento de 3,1 por ciento estimado para 2015. Sin embargo, este escenario base enfrenta importantes sesgos a la baja.

En Chile la actividad creció cerca de 2 por ciento en 2015, similar al crecimiento de 2014. Este bajo dinamismo responde a la caída de los términos de intercambio, al fin del ciclo minero, al menor crecimiento externo y al efecto de las reformas en las expectativas de empresarios y consumidores. Todo esto en medio de un escenario interno donde la inflación repunta, la posición fiscal se deteriora y las exportaciones se contraen en términos anuales. Estos factores, junto a las expectativas económicas que no repuntaron a lo largo del año, llevaron a crecimientos acotados del consumo y a una inversión débil. En tanto, con condiciones monetarias y fiscales menores expansivas, y un escenario externo volátil, es aún más necesario avanzar en mejorar políticas internas para proteger el crecimiento de 2016.

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