Puntos de Referencia N° 506, mayo 2019

¿Creo lo que veo o veo lo que creo? El caso de las percepciones de corrupción en Chile y Rusia

Bernardo Mackenna C. | Esteban Muñoz S. | Ricardo González T. |
Foto: Unsplash

Pareciera que no hay conexión entre percepción y experiencia de corrupción en Chile. Una desconexión similar se observa en otras latitudes.

En Chile, la percepción de que bastante o casi todos los funcionarios públicos están involucrados en actos de corrupción pasó de 42 a 70 por ciento, entre 2006 y 2016. Sin embargo, apenas 7 por ciento de los ciudadanos en 2016 sostuvo que le habían pedido coimas para acceder a un servicio público con frecuencia. Pareciera que no hay conexión entre percepción y experiencia de corrupción en Chile. Una desconexión similar se observa en otras latitudes. Un caso bien documentado es el de Rusia.

En un artículo, publicado recientemente en el International Journal of Sociology, elaboramos un argumento teórico que permite explicar este fenómeno, y cuyas implicancias probamos empíricamente utilizando el módulo Rol del Gobierno aplicado por los países miembros de ISSP en 2016.

En este documento, resumimos la mirada sociológica elaborada allí, para explicar por qué a veces la percepción y la experiencia de corrupción están conectadas y por qué en otras no, y aplicamos las implicancias de ese análisis a los casos de Chile y Rusia.

Por una parte, Rusia es el segundo país con el índice de corrupción más alto y el país donde la prensa es menos libre de la muestra de países analizada. Nuestros resultados empíricos indican una asociación muy débil entre experiencia y percepción de corrupción en ese caso, lo que sugiere, a la luz de nuestro argumento teórico, que a una persona le pidan una coima a cambio de acceso a un servicio estatal no es un evento anómalo cuando la corrupción está ampliamente extendida; más bien, las personas ya creen que la corrupción es un fenómeno generalizado, de modo que, al final, ser víctima de esta acto añade información redundante, y por eso surge la disociación entre la experiencia y la percepción de la corrupción.

Por otra parte, Chile está algo por encima de la mediana en cuanto a libertad de prensa y a menor corrupción de la muestra de países analizada. A diferencia de Rusia, en Chile experiencia y percepción de corrupción estarían asociados. En este caso, la corrupción es un hecho tan raro que, cuando ocurre, gatilla un proceso de reflexión que cambia cómo los individuos perciben la situación general del fenómeno y tienden a generalizarla (“si me pasó a mí, le está pasando a todos”). El tamaño del efecto es más grande cuando la libertad de prensa es mayor. En el caso chileno, además, la exposición a los flujos de información proveniente de los medios, dada su tendencia a reportar lo conflictivo y lo controversial, tiende a generar imágenes negativas sobre el comportamiento de los funcionarios estatales, aun cuando la experiencia cotidiana dice lo contrario.

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