Puntos de Referencia Nº 312, Junio 2009. Edición online.

Reajuste del salario mínimo: La importancia de ser prudentes

Francisca Dussaillant L. | Harald Beyer |
  • En estos momentos se discute el nuevo salario mínimo que regirá para el período julio 2009-junio 2010. Ello se hace en una coyuntura económica particularmente compleja. El desempleo está subiendo y no es claro el momento en el que esta tendencia se revertirá. El empleo asalariado, además, comenzó a caer en las últimas mediciones. Es decir no se trata sólo de un aumento de la fuerza de trabajo que no es absorbida por el mercado.
  • Pero más allá de la coyuntura, el país ha sido hace rato poco dinámico en la creación de empleo. Así, por ejemplo, la tasa de empleo de los hombres que en 1993 promediaba un 73 por ciento el año pasado sólo alcanzó a un 67 por ciento. Hay razones demográficas para esta situación. Entre otras, el envejecimiento de la población. Pero ellas no son suficientes para explicar esta caída en la tasa de empleo. Hay otros factores que deben recibir más atención.
  • Uno de ellos es el comportamiento del salario mínimo. Este ha registrado un importante aumento, sobre todo a partir de 1997 y hasta 2005. Desde el punto de vista del análisis de su valor no debe mirarse su monto absoluto, que ciertamente es bajo, sino que su relación con la realidad salarial del país.
  • Una manera de hacerlo es comparando su valor con la mediana salarial del país cuya evolución refleja aproximadamente la productividad del trabajo. Si se realiza este ejercicio se puede comprobar que el salario mínimo ha subido más rápido que esa mediana, es decir ha crecido más que la productividad de los trabajadores. Esto significa que los trabajadores menos calificados, que están entre aquellos que ganan menos que la mediana, tienen menos espacio para acceder a un trabajo asalariado. Por supuesto, si simultáneamente hubiesen aumentado mucho su nivel de calificaciones ello no sería un problema mayor, pero la inversión en capacitación y el diseño de políticas para estos efectos son aún muy insuficientes como para haber posibilitado esa situación.
  • El salario mínimo en Chile se acerca a representar a nivel nacional cerca del 60 por ciento de la mediana salarial (hay algunas diferencias dependiendo de las fuentes utilizadas y de la definición de salario empleada). Ese es un nivel comparativamente muy alto. Sólo un país de aquellos, para los cuales hemos podido recopilar información, tiene un salario mínimo relativo más alto que el nuestro.
  • Por cierto, no es fácil estimar el efecto específico que tiene un alza del salario mínimo en los grupos poco calificados. Es más, es difícil saber a priori cuáles trabajadores son calificados y cuáles no. Como hay un cierto consenso de que los jóvenes pueden ser clasificados en el segundo grupo, representan un grupo ideal para evaluar el impacto del salario mínimo en sus oportunidades de empleo.
  • Utilizando información de la Encuesta Nacional de Empleo del INE realizamos un ejercicio para evaluar como había afectado el alza relativa del salario mínimo, es decir respecto de la mediana salarial, las oportunidades de empleo de los jóvenes de entre 18 y 24 años (el ejercicio controla por otros factores que pueden haber afectado esta relación). Estimamos que alrededor de 46 mil jóvenes perdieron su empleo por el alza de dicho salario. Ésta es una cota mínima de pérdida de empleos porque otros grupos poco calificados, que no estudiamos, también deben haber perdido empleos. Nuevas alzas del salario mínimo pueden llevar a nuevas pérdidas de empleo. De hecho si este sube un 5 por ciento otros ocho mil 500 jóvenes podrían perder su empleo.
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