Puntos de Referencia Nº 287, octubre 2007.

Recuperar la Audacia en Política Económica

Sebastián Edwards |

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  • En ranking tras ranking Chile aparece como el país con las mejores políticas económicas e instituciones de América Latina. Este hecho es publicitado por la prensa local con comprensible orgullo: después de todo, superar a países como Argentina, Uruguay y Brasil no es una cuestión menor. El problema, sin embargo, es que compararnos con el resto de América Latina es un ejercicio muy poco exigente. Aunque sea triste decirlo, en el concierto económico mundial Latinoamérica es la Tercera División, Chile es, desde hace ya un tiempo largo, el campeón mundial de la Tercera División. Pero ya es tiempo de subir de categoría.
  • En esta nota presento cuatro áreas donde un cambio de énfasis en las políticas traería enormes resultados:
  • La primera es un impuesto negativo al ingreso financiado con recursos del Estado. La idea es antigua y simple: todo trabajador obtiene un crédito tributario por una cantidad determinada –digamos 100 mil pesos mensuales, en promedio–, independientemente de sus obligaciones impositivas. Hace más de 30 años, y como consecuencia de una iniciativa de la administración Nixon, una variante de esta política fue implementada en los EEUU bajo el nombre de Earned Income Tax Credit. Todas las administraciones posteriores –demócratas o republicanas– profundizaron el alcance de este programa, hasta que durante la presidencia de Bill Clinton se transformó en la herramienta más importante de las políticas sociales de los Estados Unidos.
  • Una segunda área de reformas supone traspasar mil dólares a las cuentas de seguro individual de desempleo de los chilenos y chilenas en edad de trabajar, cuyo nivel socioeconómico esté por debajo de un mínimo (digamos, para aquellos en los primeros 3 cuartiles de la distribución del ingreso). Además, debe reemplazarse el sistema de indemnizaciones por años de servicio por un sistema de seguro que efectivamente provea un ingreso adecuado ante la eventualidad de desempleo.
  • Una tercera idea es aumentar fuertemente el número de ingenieros y científicos aplicados entrenados en los mejores centros de formación mundial y, al mismo tiempo, darles a estos profesionales experiencia laboral en empresas internacionales caracterizadas por su innovación y creatividad. Concretamente se sugiere utilizar parte de los fondos del cobre para entrenar a aproximadamente 8 mil ingenieros y científicos aplicados en los mejores centros de enseñanza superior del mundo durante los próximos 10 años. Ello significaría un esfuerzo anual 10 veces mayor al realizado, en promedio, por Mideplán durante los últimos 20 años.
  • Finalmente, realizar una profunda reforma del Estado que, entre otros aspectos, incluya la privatización de un 30% de todas las empresas públicas, incluyendo el Banco del Estado, ENAP, Televisión Nacional y CODELCO. Naturalmente, ello requeriría que con anterioridad todas ellas se transformaran en sociedades anónimas. En particular, se sugiere seguir el esquema de Petrobrás, la gran compañía petrolera de Brasil, cuya capitalización de mercado ha aumentado en los últimos años cuatro veces más rápido que las compañías del sector petróleo. Ante un aumento de valor de este tipo, el patrimonio del 70% que queda en manos del Estado es muy superior al valor de la empresa antes de la privatización.