El óptimo en materia de intercambio comercial, especialmente para una economía pequeña como la chilena, es una apertura multilateral en la que todos los países liberen lo más pronto posible su comercio de bienes y servicios, así como sus flujos de capitales y personas. Tal fue el objetivo del GATT, como ahora lo es de su sucesor, la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En forma complementaria al GATT, Chile ha recurrido a instrumentos paralelos para profundizar su inserción en la economía mundial. Primero lo hizo a través de la apertura unilateral y después mediante acuerdos bilaterales. Últimamente se ha debatido la posibilidad y conveniencia de ingresar al NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que actualmente integran Canadá, Estados Unidos y México.

Para analizar a fondo esta posibilidad, las condiciones de ingreso y su impacto en la economía chilena, el Centro de Estudios Públicos organizó, junto al Fraser Institute de Canadá, un Seminario Internacional los días 19 y 20 de octubre de 1994. En el encuentro participaron el embajador Julius Katz, quien presidiera la delegación estadounidense en las negociaciones del NAFTA (1989-1993); el embajador John Weekes, Jefe de la delegación canadiense ante el NAFTA; el Coordinador de la Comisión de Estudio del NAFTA del Ministerio de Hacienda de Chile, Ricardo Vicuña; el Director del Programa PEPALC de la Confederación de la Producción y del Comercio, Fernando Agüero, y la Vicepresidenta de la CUT, María Rozas. Junto a ellos participaron los expertos Ronald Wonnacott, del Centre for International Studies de Canadá; Felipe Larraín B., de la Universidad Católica de Chile; Robert Stern, de la Universidad de Michigan, y Rogelio Ramírez, de Ecanal, México.

A continuación se reproducen una versión editada de las exposiciones de los participantes, así como el diálogo con el público que asistió al seminario.

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