Estudios Públicos Nº 19, 1985.

¿Por qué Chile necesita aranceles diferenciados?

Verónica Méndez | Ernesto Tironi |

Chile necesita aranceles diferenciados porque cuando son parejos y bajos el país se especializa demasiado en unos pocos productos primarios —como el cobre, la madera, la fruta y la pesca— cuyo consumo mundial y producción local no puede crecer mucho ni generar suficiente empleo. Por lo tanto, por esa vía la economía en su conjunto no crece tanto, ni ofrece oportunidades suficientes a los que necesitan trabajar, empeorando además la distribución del ingreso. En síntesis, debido a las características estructurales propias de Chile —país pequeño con gran riqueza de recursos naturales—, con aranceles bajos y parejos se frena inútilmente el desarrollo nacional.

Chile debiera, por lo tanto, diferenciar sus aranceles según la ocupación que generen y el dinamismo que tengan los distintos bienes y servicios, pero dentro de rangos razonables. Para la generalidad de los productos debiera ser entre 10 y 45 por ciento. Pero además debieran haber dos grupos de productos con aranceles especiales: los agrícolas, diferenciados por los mismos criterios, pero con una sobretasa variable para estabilizar los precios internos. Y un grupo de 10 a 15 productos importados (como los automóviles, especialmente) con un impuesto al consumo elevado (equivalente a un arancel) que se fije semestralmente en función inversa al precio del cobre, para proteger así a la economía de las fluctuaciones de éste.

En el estudio se hacen, además, propuestas específicas para fijar en forma no arbitraria los aranceles, para no discriminar en contra de las exportaciones (proponiéndose subsidios diferenciados a tasas moderadas) y se contestan las críticas que los neoliberales hacen a la diferenciación.

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