Estudios Públicos Nº 28, 1987.

Apuntes del Taller

Martín Heidegger |

No parece aventurado afirmar que la década de los años cincuenta y el comienzo de los sesenta ocupan el lugar más importante en la meditación del Heidegger maduro. Considerando el análisis que Otto Pöggeler realizara de la obra principal del filósofo alemán, ésta ya se encontraba en plena madurez por los años 1936/1938, especialmente en lo que respecta al problema de la interpretación del ser como "Ereignis". No obstante, será en la década del cincuenta que su riqueza meditativa alcance su plenitud máxima en todo ámbito del pensar; si bien el mayor énfasis de su pensar se centrará en la reflexión de ciencia y técnica, poesía y lenguaje, y, por sobre todo, en el pesar mismo. De este modo, aquello que enfrentamos en la era del mundo actual es la confrontación de dos modos del pensar extremadamente opuestos: el pensar de una sola vía, el carril de lo técnico, de la ciencia y su método, que se hace cada vez más planetario, el pensar que calcula y computa el proyecto anticipante del mundo futuro, frente al pensar meditativo y sereno, que deja a cada cosa ser a su debido tiempo, sin urgencias ni exigencias de aquello que las cosas mismas no son.

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