Estudios Públicos N° 85, 2002.

La búsqueda de estándares en educación

Diane Ravitch |

Estudios Públicos publicó en su edición anterior (N° 84, primavera 2001) los capítulos "La era de los expertos" y "Los años sesenta", del libro de Diane Ravitch, Left Back: A Century of Failed School Reforms. La autora señaló ahí que, a lo largo del siglo XX, sucesivas generaciones de reformadores de la educación en los Estados Unidos montaron enérgicas campañas en contra de los estudios académicos y propiciaron, simultáneamente, ambiciosas reformas en el sistema escolar destinadas a promover objetivos sociales y políticos, cuyas secuelas comenzaron a palparse en la segunda mitad de los años setenta, cuando distintas mediciones mostraron una ostensible caída en los conocimientos y destrezas de los estudiantes.
En esta edición se reproducen el capítulo "La búsqueda de estándares" y la "Conclusión" del mismo libro. En "La búsqueda de estándares", Diane Ravitch describe diferentes iniciativas emprendidas a partir de los años ochenta para elevar los estándares de la educación pública en los Estados Unidos, y narra las vicisitudes que enfrentaron esas iniciativas en los años ochenta y noventa. A su vez, destaca el decisivo papel de la NAEP (programa federal para la evaluación de la educación a nivel nacional), que permitió disponer, a partir de los años setenta, de un periódico barómetro del desempeño de los escolares.
En la sección "Conclusión", D. Ravitch recapitula preguntándose qué lecciones pueden extraerse de la tinta derramada a lo largo del siglo XX. Advierte aquí que la educación en los Estados Unidos no ha sufrido escasez de ideas novedosas, sino escasez de "verdades probadas en el tiempo". De ahí, señala, el frecuente fracaso de las diversas reformas introducidas durante el siglo pasado en el sistema educacional estadounidense. Los cambios curriculares y pedagógicos, sostiene D. Ravitch, deben basarse en investigaciones sólidas y probadas antes de ser introducidos en forma masiva. La autora hace hincapié asimismo en que las escuelas deben recuperar su sentido específico y no sucumbir a las presiones por transformarlas en quimérico remedio para todos los males de la sociedad. Las escuelas deben centrarse en su misión particular, y ésta consiste en entregar una educación de calidad académica. En otras palabras: en dar a todos los niños la oportunidad de adquirir conocimientos y habilidades. Para ello se requiere, sin embargo, que los maestros sean verdaderamente maestros y no meros "facilitadores". La escuela, sostiene D. Ravitch, no ha quedado obsoleta por las nuevas tecnologías. La tecnología puede complementar la enseñanza escolar, pero no puede reemplazarla. Y para que los maestros sean maestros es preciso que ellos cuenten a su vez con una sólida formación en las materias que enseñan.

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