Opinión La Tercera, 2 de septiembre de 2007

Competencia, bancos y AFP

Salvador Valdés Prieto |

Se debería aplicar al BancoEstado la misma norma que se aplicó en la privatización de los puertos: para crear una AFP, deberá formar consorcio con terceros no relacionados con el Estado.

Aunque la Cámara de Diputados aprobó la autorización a bancos y a compañías de seguros a tener filiales AFP, el debate continuará en el Senado.

Uno de los objetivos es la igualdad jurídica. En Chile las empresas bancarias extranjeras (BBVA, Citibank), las empresas de seguros extranjeras (ING, Aetna) y las Administradoras de Fondos extranjeras (Bankers Trust) pueden tener y han tenido filiales AFP. Desde luego, éstas han estado sujetas a controles respecto al grado en que comparten infraestructura comercial con otros integrantes del mismo grupo financiero. También han cumplido controles que han evitado abusos, como inducir al deudor con dificultades de pago a cambiar sus créditos bancarios por otros del fondo de pensiones. También las botillerías, supermercados y farmacias chilenas están autorizadas a tener filial AFP, pero no se oye a la Asociación de AFP pedir una nueva ley que se los prohíba. Es de equidad elemental eliminar la discriminación legal contra bancos, aseguradores y AGF chilenas.

Esta autorización implica permitir al BancoEstado crear una filial AFP. No es aceptable que cualquier futuro gobierno, con una lógica partidista, ordene a operadores que haya designado en el directorio de la filial AFP del BancoEstado ejercer influencia sobre las votaciones de los fondos de pensiones en las juntas de accionistas, o sobre los precios del mercado financiero de empresas criticadas por grupos ambientalistas o sindicalistas, todo a costa del interés de los afiliados en maximizar su rentabilidad neta. El proyecto del gobierno no incluye medidas de protección frente a estos peligros.

Se debería aplicar al BancoEstado la misma norma que se aplicó en la privatización de los puertos: para crear una filial AFP, deberá formar consorcio con terceros que no estén relacionados con el Estado, ni con cualquier parlamentario o persona que haya sido o sea dirigente de partido político, para que aporten capital suficiente para elegir a dos directores. Esto aseguraría la presencia de directores independientes en una AFP BancoEstado.

La causa de la débil competencia entre AFP es que los afiliados son insensibles a las diferencias de comisiones y de rentabilidad. Es una prioridad que la mayor competencia beneficie al afiliado, elevando la rentabilidad neta que obtienen sus aportes. No interesa que la competencia tome la forma de una guerra de vendedores, que mantenga o suba los precios de 2005.

La solución es conocida: licitaciones. Nueva Zelandia hizo una licitación en noviembre de 2006 que resultó un éxito y seis AFP de marca fueron adjudicadas para prestar el servicio a los afiliados que no elijan AFP al cambiarse de empleador. Los precios fueron cercanos a la mitad del precio comparable de las AFP chilenas. Además, Nueva Zelandia permite a los afiliados asignados cambiarse de inmediato, respetando plenamente su libertad individual.

En cambio, la licitación que ha propuesto el gobierno es tímida y no logra aumentar la competencia en precios. La Alianza debería enmendar el proyecto del gobierno, demostrando que prioriza la competencia en beneficio de los afiliados.

Salvador Valdés Prieto. Profesor de Economía de la Universidad de Chile e Investigador del CEP.