(…) la conciliación de la vida laboral, familiar y personal no se logra con una ley por sí sola. Se necesitan acciones concretas y de un compromiso real, por lo que proyectos como el de la Sala Cuna Universal son tan importantes para cerrar las brechas que muestran esta encuesta.
Hace poco se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Especial CEP-ISSP N° 94 sobre «Orientaciones Laborales», con datos que nos confirman algo que ya sabíamos: el desafío de equilibrar el trabajo y la vida personal es mayor para las mujeres, pues son las que llevan la carga más pesada.
Cuando se les pregunta a los hombres y mujeres si prefieren un trabajo de tiempo completo o parcial, un 48% de los hombres opta por el trabajo a tiempo completo, frente a un 32% de las mujeres. En labores de tiempo parcial, el 40% de las mujeres las prefieren, mientras que apenas el 36% de los hombres lo considera como una opción.
Uno de los resultados que más llama la atención es la diferencia en satisfacción. Un 44% de los hombres se siente satisfecho con el equilibrio entre su trabajo y su vida personal, mientras que solo el 27% de las mujeres dice lo mismo.
Cuando profundizamos en el impacto del trabajo en la vida familiar, la brecha se hace aún más grande: un 14% de los hombres y un 23% de las mujeres aseguran que su trabajo interfiere “siempre o a menudo” con su vida familiar. Por su parte, un 57% de los hombres y un 42% de las mujeres afirman que esto sucede “casi nunca o nunca”.
En los niveles de estrés en el trabajo también hay una diferencia marcada: el 39% de las mujeres siente que su trabajo es más estresante, frente al 32% de los hombres. Pero este resultado no es una novedad: el equilibrio de la vida laboral y familiar es una presión social más fuerte para las mujeres que para los hombres.
Dentro de las principales razones por las cuales muchas mujeres abandonan temporal o definitivamente el mercado laboral, un 18% de ellas lo hace por el nacimiento o cuidado de los niños, y un 16% por otras razones familiares. Estas mujeres están, en su mayoría, entre los 30 y los 44 años, justo cuando muchas tienen su primer hijo. En cambio, ningún hombre menciona como razón para no tener un trabajo remunerado el nacimiento de un hijo, lo que refleja una brecha que el posnatal parental no ha logrado disminuir.
¿Qué poder hacer para generar el cambio? En enero de 2024 entró en vigencia la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral, que busca fomentar la corresponsabilidad en los cuidados, flexibilizar los horarios y permitir el teletrabajo para quienes cuidan a sus hijos o familiares. También se hace cargo de reforzar la equidad en los derechos de licencia parental y de cuidados entre hombres y mujeres.
Sin embargo, la conciliación de la vida laboral, familiar y personal no se logra con una ley por sí sola. Se necesitan acciones concretas y de un compromiso real, por lo que proyectos como el de la Sala Cuna Universal son tan importantes para cerrar las brechas que muestran esta encuesta.



