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Darlas vueltas

Leonidas Montes L..

Darlas vueltas

«Durante mucho tiempo la sociedad denostó lo privado. Y se exaltó la desigualdad. Por eso los capitales se arrancaron. Y vaya sorpresa: aumentó la pobreza y el desempleo.»

Publicada en El Mercurio.

La situación económica es preocupante. Chile no despega. Y el mundo está complicado. Pero hay esperanzas.

Ayer se realizó la Enade “Tempus invertendi” (Tiempos de invertir). Desde hace tiempo el ingenioso uso del latín se ha convertido en una marca registrada de este encuentro empresarial. Adornar el mensaje en la lengua de los clásicos romanos ha sido una práctica exitosa. Y aunque no soy experto en latín, el uso de “invertendi” da para pensar. In-verter es dar vuelta hacia adentro, así como re-vertir, di-vertir o con-vertir apelan a otras vueltas. Es alterar un flujo, un ciclo o una etapa. Ahora bien, en algún momento de nuestra historia comercial esta palabra, que se cruza o conecta con “investir” (de ahí investment, en inglés), se aplicó al capital. En cierto sentido invertir es investir al capital de ganancias o al ahorro de intereses.

Tal vez para un empresario in-ver-tir podría ser simplemente “ver” la “TIR”. Y ese es el gran problema. Hace mucho tiempo no se ven esas TIR, esos números. Por eso el ministro Quiroz levantó la mirada en su intervención en Enade. Reconoció lo evidente. Anunció nuevos Imacec negativos. Y adelantó que no será fácil. Pero el ministro tiene las cosas muy claras. Si hay algo que caracteriza a nuestro Sergio de Castro de la Universidad de Duke es su convicción y confianza a toda prueba.

Quiroz propone, además, cambiar el relato. No es solo el Estado el que da las soluciones. También el mundo privado juega un rol fundamental. Durante mucho tiempo la sociedad denostó lo privado. Y se exaltó la desigualdad. Por eso los capitales se arrancaron. Y vaya sorpresa: aumentó la pobreza y el desempleo. Eso sí, la meta de Hacienda no es menor: apunta a quintuplicar la inversión, duplicar el crecimiento y disminuir el desempleo a dos tercios a fines del Gobierno. Para esto tiene una hoja de ruta.

La gran sorpresa de este gobierno ha sido el ministro de Hacienda. No pertenecía al club de los economistas, y ha resultado ser una figura gravitante. Si la tribu de economistas está vinculada a universidades y centros de estudio, Quiroz viene de una consultora donde se analizan, diagnostican y resuelven problemas. Su mirada es más pragmática y micro. Y su objetivo está claro: recuperar el camino perdido. Con la aprobación de las leyes de reconstrucción y, prontamente, la del mercado de capitales, se está sembrando el terreno para desatar los animal spirits, ese impulso que Keynes maravillosamente definió como el empuje irracional del empresario para activar los motores de la economía.

El Presidente Kast cerró Enade sumándose a todo lo dicho por Quiroz. Pero también nos recordó su matriz ideológica. El mandatario es conservador, católico y liberal en lo económico. En esta línea partió declarando: “creemos en la libertad económica, en la familia y en la patria con ley y orden”. También argumentó que no hay elecciones por delante, para decirnos que es tiempo de invertir, agregando su clásico “todo va a estar bien”. Como hombre de familia, recordó el ejemplo y empuje de su padre. Siempre vamos a actuar con responsabilidad, sentenció. Llamó a superar el pesimismo que hace ya tiempo nos abruma. Y si la palabra invertir es dar vuelta, solo nos queda esperar cuándo y cómo se da vuelta la economía.

La economía enfrenta una situación difícil, pero claramente hay esperanza en el futuro. Y si el mundo está revuelto, la verdad es que Chile tiene una posición y circunstancias privilegiadas. El Presidente ha dado señales alentadoras. Por de pronto, el inmediato reconocimiento al triunfo de Lula lo aleja de esas caricaturas que se construyeron en torno a él.

En fin, en Chile somos afortunados. Solo cabe esperar que la política camine de la mano de la economía. Para eso hay que in-vertir la política. Esa inversión también es urgente.