Opinión La Tercera, 22 de septiembre de 2017

Derechas modernas

Harald Beyer |

Agradezco los comentarios de Juan Ignacio Brito a la entrevista que me hizo su diario. Es una oportunidad para revisar mis argumentos, porque su imprecisión sería la única forma de dar sentido a las críticas del columnista. En ella sostengo que, a pesar del debate que generó la despenalización del aborto en tres causales y la oposición de los representantes de Chile Vamos, sorprende que los votantes que se identifican con el sector apoyen mayoritariamente el aborto en algunas circunstancias. Por ello me pregunto si diferencias de ese tipo se pueden sostener en el tiempo.

Creo que eso es poco probable, toda vez que la modernización de los países va acompañada de una alta valoración de la autonomía individual, que para hacerse efectiva requiere expandir los espacios de libertad personal y de reconocimiento de las diferencias. Es este aspecto el que reconocen las personas, independiente de sus posiciones políticas. Lo anterior explica que las derechas en otras latitudes se hayan abierto a políticas como el matrimonio igualitario. Concluyo que en algún momento la derecha chilena va a seguir el derrotero de coaliciones políticas similares en países avanzados, expresando así los matices que ya manifiestan sus votantes.

Brito no rebate este análisis. Sugiere, en cambio, que mis argumentos son consignas y culpa a lo que llama una agenda valórica libertaria de una serie de males sociales que enuncia. Desde luego, el puente que establece entre mi análisis y sus preocupaciones es de una arbitrariedad difícil de igualar. Además, la evidencia disponible en diversos estudios no valida la tesis que intenta sostener. Así, para abordar los problemas sociales que señala, relevantes sin duda, sería recomendable un mejor diagnóstico que el expresado en su columna.