Opinión La Segunda, 26 de octubre de 2016

(Des)financiar la política

Sylvia Eyzaguirre T. |

La abstención creció significativamente y la reelección de incumbentes aumentó de 62 a 73 por ciento. Cabe preguntarse si el nuevo sistema de financiamiento no incidió en estos resultados.

Cabe preguntarse si el nuevo sistema de financiamiento no incidió en estos resultados.

María Jaraquemada en su columna del 13 de octubre ("Menos palomas y más calle") entrega datos cuya interpretación es al menos cuestionable.

En primer lugar, no es correcto comparar los aportes privados que recibieron los candidatos en esta elección con los de la elección en 2012, después de saber que cuantiosos recursos se entregaban de forma ilegal.

En segundo lugar, según la columnista el hecho de que no se observan diferencias en la proporción de recursos que reciben incumbentes y desafiantes ayudaría a emparejar la cancha. Pero ello no es evidente, pues para realmente emparejar la cancha el desafiante requiere de muchos más recursos que el incumbente.

Por último, es importante considerar que los resultados de estas elecciones no son nada auspiciosos. El financiamiento a la política tiene dos funciones: dar a conocer a los ciudadanos los diferentes candidatos y hacer las elecciones competitivas, sin embargo nada de ello ocurrió. La abstención creció significativamente y la reelección de incumbentes aumentó de 62 a 73 por ciento. Cabe preguntarse si el nuevo sistema de financiamiento no incidió en estos resultados.