Opinión La Segunda, 12 de diciembre de 2017

El mercado de las noticias

Sylvia Eyzaguirre T. |

Resulta demasiado caro darle cabida a la mesura, a la información precisa y rigurosa, pero menos espectacular.

¿Por qué en Chile son tan malos los noticieros y programas políticos de televisión? ¿Tendrá la culpa el mercado? La televisión se financia con anuncios comerciales y el valor de estos es proporcional al número de personas que los ve. La viabilidad financiera depende del nivel de audiencia. Ahí radica el desafío: encontrar un equilibrio entre calidad y audiencia, que hoy deja mucho que desear. Los noticiarios dejaron de ser un espacio de información y reflexión sobre los principales acontecimientos del mundo y el país, y pasaron a ser un programa más en la parrilla, en el que conviven varios géneros. Cerca de un tercio de las noticias está destinado a los deportes, concretamente al fútbol; otro tercio a la delincuencia o accidentes, donde se explota el morbo periodístico sin sensibilidad con las víctimas, y otro tercio a noticias y reportajes que, según el caso, resultan más o menos interesantes. Las noticias internacionales brillan por su ausencia y menos cabida aún queda para los análisis internacionales o nacionales.

Pero el problema no sólo radica en el tipo de acontecimientos que acapara la atención de la televisión, sino también en la forma en que estos son comunicados, problema que comparten también los medios escritos. Resulta demasiado caro darle cabida a la mesura, a la información precisa y rigurosa, pero menos espectacular que las posturas más exageradas. Los medios se esfuerzan por buscar o crear la polémica, el conflicto, aun cuando ello implique sacrificar cuotas importantes de fidelidad a los hechos.

El ejemplo más notorio es lo que ha sucedido en estos meses de campaña presidencial. Los medios, en vez de informar sobre las propuestas de los distintos candidatos, mostrando sus fortalezas y debilidades, han contribuido con su frivolidad al bajo nivel del debate. Ellos, en gran medida, han sido los responsables de poner el foco ahí donde muchas veces es irrelevante, concentrándose en el detalle nimio y dejando en la oscuridad lo fundamental. No son pocas las veces que los candidatos han llamado a la prensa para comunicar propuestas importantes para el país, pero que finalmente terminan convertidas en un titular sobre una frase desafortunada dicha al pasar, pues resulta mucho más atractiva la pelea pequeña que la robustez y viabilidad de las propuestas. Esta sed por crear noticias que tengan potencial de venta ha empobrecido el rol de los medios y distorsionado su misión. Esto llama a pensar si no existe un conflicto de interés infranqueable entre el mercado y los medios. Estaría tentada a decir que sí, si no fuera por la gran excepción que nos brinda la radio, generando espacios donde se permite un genuino intercambio de ideas y dudas que incentiven la reflexión. Como todo en la vida, no existen respuestas fáciles.

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